Regalo de Mirella Santoro.

jueves, 11 de agosto de 2016

Ludópata





hay cosas que no piden permiso para ser 
así que cuando suenan 
las sirenas de alarma 
y destellan las luces de peligro 
suele ser tarde para abunkerarse 

si yo hubiera intuído
la que se avecinaba con Abril
hubiese puesto cepos en los ojos 
cristales aguzados en las lenguas 
ajos y crucifijos en las puertas del alma

me hubiera puesto a salvo de lirismos 
en la espelunca de la indiferencia 
que suele protegerme de tragedias ad hoc 
e ironiza sobre amores vesánicos que provocan alergias 
y agostan la epidermis de los sueños 

la química mortal de un hombre en blanco 
para escribir sus ansias surreales 
nunca mutó el orden de mi caos 
ni mi lista privada de demonios 

pero los semidioses no debían
mezclarse con mortales mentalmente 
todo lo más 
excitarles la lengua 
o intentar seducirles el instinto 
tocando el punto G del desvarío 
en esas raras veces que jugamos 
a ser "paciente inglés" sin lubricantes 
ni cielo protector sobre las ganas 

porque puede nacer la paradoja y acabar degollados 
con la cabeza expuesta 
en la vitrina de cualquier mujer 
que lleve guillotina incorporada 

si llega la excepción se confirma la regla 
y el propio juego marca los triunfos 
que rompe la baraja del asombro

ay, si yo hubiera sabido 
de la delicuescencia de mis brumas 
ante el talento oscuro de un ludópata 
otro gallo cantara en mi retina 

pero hay cosas 
que no piden permiso para ser 

Malérrima.





La piedra no confiesa ni bajo la tortura
de un gota a gota eterno.

Yo no fuerzo el silencio
ni me aferro a su clavo de certeza.


Ocurre, simplemente,
cuando el puente se rompe
porque no aguanta el peso del reproche.


Ocurre si la voz se vuelve inteligible
y zozobra promiscua y se debate
entre el sí pero no, de quien presume alzado
de sus claves perversas.

Tú eres aire,
te respiro, me circundas,
pero no soñaré que te domino
por haberte golpeado el rostro inexistente.

Yo acabo en el vacío
como un puente de nadie tendido a ningún sitio
y lo tenías claro al diseñar el tuyo.

Guillotíname con todos mis motines
y acaba con las dudas,
pero asegúrate de que no me levante del cadalso
porque eres hombre muerto
Andrea VIII
tú y las Seymoures que te lamen los pies.

De algo ha de valerme ser malérrima.

Desnudeces






Cuando cruzas miradas con un hombre desnudo
en la frontera lúdica del cuerpo con su historia,
se abren los muslos prietos del placer sin escudo
lejos de tiempos muertos, en el idioma mudo
en que hablan los ojos, las manos, la memoria.

Tan virgen a sus labios como la vez primera
tan ausente de culpas, tan libre de precintos
tan puta como el vientre de la pasión requiera
entregarte inocente como la primavera
se entrega a la lujuria del dios de los instintos.

Y ser y conocerse en el hombre y su hombría
reconocer en ti la cruz de su moneda.
Cuando los cuerpos vibran la misma rebeldía
y las mentes disfrutan su perversa anarquía
de la magia del sexo se va abriendo la veda.

En la búsqueda eterna del milagro amoroso
abandonarse al hombre que te requiere ardido
es celebrar la vida, su misterio anchuroso
y oponerse a la muerte con el latir gozoso
por desnudar el cuerpo, el alma y el sentido.

No vuelve la palabra.







no vuelve la palabra
no se anuncia en estruendo de pífanos
no nace del silencio
como si nadie antes la hubiera pronunciado

un gruñido inquietante ocupa su lugar
y asciende de los perros que aúllan a una luna
muerta de indiferencia
que igual alumbra a amantes en furtivos abrazos
que a soldados caídos

no vuelve la palabra

Agosto
detenido
no se termina nunca

miércoles, 27 de julio de 2016

Nagasaki.





Ignoro dónde está la herida que me mata.
¿Acaso tú lo sabes?
Qué más quisiera yo
que volver a los tiempos de inocencia
cuando todo termine.

Porque soy una vasta ciudad bombardeada,
absorta Nagasaki me desangro
por un sinfín de impávidas arterias
sin encontrar el núcleo de la devastación.

Podría echar la culpa a tus voces sin rostro
a tu rostro sin manos
a tus manos sin alma
y seguir parcheando con silencio
las llagas que no cierran.

Podría hasta cortarme la cabeza
para acabar así 
con el rumor de amores reprochantes
que me asorda la carne
pero entonces
dejarías de ser Enola Gay
y de engendrar poemas como súbitos golpes.

Inspirarte no es todo
pero pudiera serlo cualquier noche.

Jamás cobro por ello.
No te olvides.

Saqueo.





Primero fue el amor, después el erotismo que en mí pasa por destruir el concepto de amado, porque no encuentro deseable su ideal romántico.

Yo elongo el paisaje amoroso y sensualizo su temporalidad y él me responde con una violencia paradójica entre efímera y eterna, que ignora la ética cuando me saquea o manipula hasta la náusea.

Como si no existiera el tiempo cuando me detengo a pensarlo, sólo el ritmo de mi necesidad reflejándose en la suya, soy una especie de entomóloga que prefiere sentir y sorprenderse en la vivisección de la caricia que aún pueda asombrarme.

Mejor sola.







Será que están abriéndose agujeros
en los cegados muros de mis tardes
que ya no voy por falsos derroteros
y no me da la histeria para alardes.

Que insomnio de cristal, me fragilizo
a punto de romperme de utopía,
y el verso es un vulgar advenedizo
si tengo que fingirme algarabía.

Será que está mi boca vulnerada
por hombres que no son, de madrugada,
más que ansiedad a punta de pistola

que ya no me conformo con el mito
si no me entrega el alma del delito.
Para amores a medias, mejor sola.

Yo, mi, me, conmigo.





Pasa el año y el mundo continúa
su esquizofrénica huída hacia adelante.
Aguanté el empujón. No fue bastante
para la fe que en mí se desvirtúa.
Mi corazón hastiado sobreactúa
en el teatro de lo conceptual
pero la mierda flota en un fangal
de conmiseración y victimismo.

Los dientes se me afilan con el mismo
hartazgo con que escupo lo banal.

El ambiente rebosa campanillas
y el tópico amoroso se debate
entre la patochada del dislate
y la emoción fingida en angarillas.
Todas las flores de las buganvillas
sueñan abrirse al sol de mi blasfemia
porque me he convertido en la pandemia
que asolará sus ripios de futuro.

Inimitable en este claroscuro
de luces asombradas de bohemia.

No hay nada que perder ni que ganar
nada intenso saldrá de boca alguna
nada que me alborote en la comuna
de retóricas sin acidular.
Nada que me apetezca modular
con voz de princesita en su atalaya
nada que no me lleve a la metralla
que violó mi carne sin recato
y desgarró mi dulce anonimato.

Soy yo, mi, me, conmigo en la batalla.

martes, 19 de julio de 2016

Místico asesino.






Sin embargo es tan bello
ese repunte a muerte estando viva,
que vivir te posee.
(Pastor Aguiar)

 
Parece que el amor tu boca ensalma
cuando hablas de mí. Sólo parece
porque tu voz no sólo en mí se crece
cuando rozas los límites del alma.

Un aluvión tu voz contra la calma
que sobre mi desidia se enardece,
un arriesgado alud que se estremece
y en mis ojos de piedra se desalma.

Babel y tú, dos mundos consonantes
para el placer de todas las bacantes
que adornan tu ecuménico destino.

De tanto amar, se me acabó el deseo.
No creo en el amor ni amor poseo
que no resulte un místico asesino.

Misterio para dos.





Si tus labios prensiles en la noche

no me cercaran de infinitas lenguas
y el corazón no fuera la palabra
para beber a golpe de latido.

Si demorado el tacto, fuera el vínculo
la razón de la huella clandestina
en la humedad perfecta de las ingles

-retráctil caracol que sube por la espalda
hasta la nuca hermética
oculta en el temblor de los cabellos-

Si no fueras un cuerpo extemporáneo

vivo de cicatrices 

para lamer despacio mientras fuerzas
la verticalidad en la sonrisa
del músculo extasiado.

Si yo no fuera yo 
ni tú el disturbio
ni ambos el misterio

la herida fuera amor en la garganta.

Dos bocas para un sismo.






Será que te conozco en lo bueno y lo malo,
desde lo más profundo hasta lo intrascendente
que si te circunvalo
sin pausa ni intervalo
de mi boca a la tuya crece una flor demente.

Será que está el sendero de tu boca a la mía
cubierto por un mar de sal infranqueable
que en una alegoría
permuta la osadía
de besarnos a oscuras con las lenguas de sable.

Tu vocación de caos fugado de ti mismo
copula con la mía circulares esperas.
Dos bocas para un sismo
que acaba en cataclismo
tras los amantes ojos de nuestras calaveras.

Y vas a ser eterno cuando acabe contigo
y escriba la leyenda que me bulle en la mente
como un dulce castigo.
El mundo por testigo
del amor de una muerta por un hombre inclemente.
_________________

viernes, 1 de julio de 2016

Mordiscos. (Antes del antes y Sin llanto).





Antes del antes.


Yo ya creía en ti
mucho antes de quererte.

Se levantó la luz y tuve que creer
como el ala en el aire
y la risa en la lágrima.

Tuve que persignarme ante tu filo
y dejar que me hirieras la mirada.

Fue antes, mucho antes,
cuando eras cuchilla y pedernal
y un gran coleccionista de abandonos fatales,
que parecía un sueño libertario
si es que abrías la jaula de los pájaros hondos
para escandalizarme con sus mantras.

Yo ya creía en ti, antes del antes,
cuando recién llegada a tu misterio
no tenías un nombre que te simbolizara
y eras h de un hueco transparente,
un eterno final de puntos suspensivos pervertido de dudas.

Imagínate ahora que me atardezco en ti
y transformo en sinéresis
cualquier posible hiato de las lenguas.

Imagínate ahora que eres mío
como nunca jamás serás de nadie.




Sin llanto.


No lloraré
cuando salga del pozo de la noche
con un poco de ti pegado al cuerpo
ni cuando sienta que tu lejanía
chapotea en la sangre derramada
y me cuentes lo atroz de la matanza
porque no me conformen tus grises evasivas.

No lloraré, lo sabes,
ni te daré la espalda porque me asalte el pánico
cuando el olor a muerte llegue a mi pituitaria
a través de tu letra sin fisuras
y como un chal me envuelvan los gemidos del mundo
al abrir tu selvática ventana.

No lloraré jamás mientras susurres
que el tiempo no se acaba hoy, ahora
y yo siga esperando que amanezca
en el suburbio rojo de tus brazos.

Porque tu voz es un heraldo amado que asesina el silencio
donde se hospeda el rito de extrañarte,
mi voz, la que no llora,
se va a morir en ti y de tu parte.

sábado, 14 de mayo de 2016

Mordiscos (Sin sombra - El cromosoma fallido)







Me he dejado atrás.

Tenía tanta prisa, corrí tanto
que extrañamente un día amanecí sin sombra
y escribiendo miríadas de palabras reptantes,
pegaditas a tierra como insectos sin alas.

Caminaba descalza con forma de mujer
de un hombre para otro
pero no era de carne
ni de hueso
ni de sangre

ya dije, no daba sombra mi cuerpo,
era un hueco holograma con los dientes perfectos
y las piernas bonitas,
un holograma exótico de grandes ojos tristes.

Me dejé atrás sin darme apenas cuenta
y me olvidé de mí
fumando cigarrillos para calmar el hambre.

Nadie supo mirar detrás del humo.
Nadie me devolvió la sombra.
Ninguno me alumbró lo suficiente.

*********

Deja de hablar de mí como si fuera un mito
a punto de palmarla
o me hubiera fugado del Parnaso,
más altiva y cruel si moribunda,
para pasarlo bien a costa de los hombres
que miran de soslayo mis líricas caderas.

Atrévete a quererme por encima del verso
o a odiarme sin remilgos más allá de metáforas

y si es que no te atreves, no me culpes a mí
que no soy más que un monstruo caducado
que te pica en la lengua,
el alien diminuto de beso y de saliva,
siempre dispuesto a irse por la boca.

Tendrá menos peligro guardarme sangre adentro
como un cromosoma
fallido.




sábado, 7 de mayo de 2016

Desde el silencio.





Desde que desperté
sucia 
contigo
la eternidad se agolpa
en mis arterias,
se amotinan 
los dioses
en mis sienes
contra sus paraísos
los hombres
me escriben turbulencias
que provocan
sonrisas
sibilinas.

Diseccionas mis versos
analizas
eliges
masticas mis matices
y
me inventas
de ámbar

y yo

con mi leyenda
de relámpago arisco
me pliego a tu tormenta
por matar tu hermenéutica mirada.

Ensenada mestiza
donde recalan voces
de todos los pelajes.

Sólo desde el silencio 
puedo joderte vivo

violento hijodeputa
ladrón de siete suelas
ególatra suicida
criminal
amor mio

conseguiré
que llores tu memoria
como un 
manso animal
sobre 
mi cuerpo
de 
agua

el día
que te niegue
la palabra.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...