Lluvia ácida.





Debe haber un motivo que yo ignoro
para esta lluvia ácida y constante
que disuelve mi piel de madrugada
y deshace el papel de los poemas
antes de que la tinta
germine en los vocablos anegados.

Cae sobre mis suburbios
con tanta crueldad parsimoniosa
que ya no escucho su rumor secreto
ni mis pupilas ven su transparencia.

En el alma me está creciendo un humus
hecho de sentimiento descompuesto
que acabará cegándome el instinto
a punto de vencerse.

Aguacera en mi contra
como si le debiera algún tributo
o quisiera vengarse de la afrenta
de haber prendido fuego 
al agujero negro de una boca.

Y mientras yo 
sigo en clave de amor a palo seco,
de humedades
el tiempo
pudre la vida.

Nautas

Googleros

Akhenazi. Espacio a tu costado.