A-licia no soy yo.






A-licia no soy yo
ni tú te encuentras
disfrazado de rubia oxigenada
cambiando de pulsión como de foto
al otro lado del espejo turbio.

Tú eres una orgía de puertas y ventanas
que no se abren jamás a los enigmas,
un enjambre de ideas que acechan espejismos
en busca de un panal fuera de norma
que te envenene el ánimo y los ojos.

Vienes y vas por mí
oscilatorio
sin mostrarme los muertos que guardas bajo llave
en tu armario secreto vivencial
y quieres que adivine el nombre que me has puesto
desde el rincón del llanto en que me lloras
cuando tomas conciencia de mi letra
y llenas tus vacíos con su estrago nocturno.

Aún no eres un hombre saqueado
ni te has dolido en mí lo suficiente,
aún guardas las manos trastornadas
por algún desamor de madurez
aún puedes pensar

¿Qué haces que no corres?

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Akhenazi. Espacio a tu costado.