Rabiosa.






amanecí otra vez invocando la llama
como un bosque talado
repleto de maleza

perdida e impotente
como una maleta en la consigna
de algún sueño inservible

rabiosa
como un gato montés en una jaula

amanecí de nuevo amotinada
contra la realidad

pendo de un hilo
a punto de romperse
de impaciencia

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