El dolor cotiza en bolsa.





Yo tengo un pacto escrito con el miedo
y con el desengaño una tormenta
que se fragua en mi boca descontenta
si la traición me escupe con su credo.


Si un día decidí, no retrocedo
-nunca segundas partes fueron buenas-
y mi instinto es un cuervo en las almenas
de lo que pudo ser pero no ha sido.


Aunque avizore el cielo prometido
sabe que del pasado llueven penas.


Lo que sería extraño
es acostarse un día sin dolor.
El tiempo de doler es un valor
al alza en la Bolsa del engaño.


Te acostumbras al daño,
porque un fajador de abatimiento,
aprende a anestesiar el sentimiento
y a hacer tabula rasa del instinto.


Un buen Rioja tinto
y llega Dios jodiendo el argumento.

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Akhenazi. Espacio a tu costado.