Labios como muros.



yo no era la araña suspendida
de su hilo de seda
 vigilante
del leve movimiento
de una posible víctima

no tejía maldades en un rincón del techo
abrazada a mi vértigo
ni ahora soy la imbécil condenada
a llorar los mordiscos 
de algún silencio errático

me adapto a lo que quiero
si es que quiero
y el miedo en mí
no es más que otra experiencia
que guardar bajo llave
en la profundidad de algún cajón secreto

no acato convenciones
ni me alquilo por horas al deseo
de quien yo no deseo
y me incinero fúlgida ante un espejismo
porque me da la gana
y
 porque me da la gana
me nazco libremente
con la palabra húmeda
que apagará el rescoldo de mi sombra

un día abrirán la última matrioshka
pintadita de flores
y ya no estaré yo con la sonrisa tierna
o con la mueca autista de una ausente

me habré ido

a domarme las manos llagadas de caricias
con un látigo de realidad
para escribir de nuevo incoherencias

siempre habrá un perro famélico
persiguiendo mi boca
porque intuya la carne

tras estos labios míos como muros

 de insólitas palabras



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