Su-sedimentos. Contrapunto: Akhenazi-Palacios. Poética del arrebato. 2.009.

Ni siquiera los he contado, sé que adquieren su verdadera dimensión en el contexto que fueron escritos, con los diferentes ánimos que tuvimos al hacerlo y además, íbamos casi a ciegas, tanteándonos emocionalmente, que para mí es un plus añadido por la espontaneidad de las repentizaciones.
Es y seguirá siendo de los que me gustan, tal cual salió.




Este violento yo que te acontece


como un rayo de sombra

en el alero
y te trae fantasmas
con mochilas de sangre hasta tus gritos
se acurruca en tus aguas temerarias
de espíritu del fondo,
húmedo espíritu con el que llora el día
su voluntad de náufrago.

Devuélvele a la mano de la herida
el don de acariciar.

Sé la curva imprudente
la ola víctima
de este rocoso espíritu de nadie
abandonado.

Algo tendré de bueno...
(además de tatuajes).

A tu vera de sal llegan las cartas
comidas por los peces.

Ya no hablo.


(Akhen)




un día me dirás que te han besado

sobre la nuca tensa con mis labios

y que han sido mis dedos los que han rozado el filo
de alguna realidad estrafalaria
con dulce descontrol

cuando todo el vacío se convierta en palabra
y no quede un resquicio que no tape mi boca

reza lo que no sepas
porque voy a matarte
a golpe de pasión en el asombro

sin enseñarte, a-penas, los colmillos
que ya no necesite bajo el agua

por una vez será en defensa propia

(MdP)




A penas me he formado un alfabeto


con que llegarle a alguien

algún día de esos que no existen
en la historia viciosa de estar solo.

A penas 
he creado la masa del papel
con bosques devastados
pertenecientes a un viejo paraíso 
del que me expulsé cuando elegí ser mundo.

A penas
regurgito palomas desplumadas
y cuervos amarillos que regresan olivos
bajo negros diluvios.
Casi es un tema de fosforescencia
la existencia del yang.

¿Con que habremos de escribir nuestra memoria
en el fondo del mar de la palabra?

Te espero en bajamar
como a un mojado espíritu del Báltico
nacido en una ruina con campanas.


(Akhen)



Un animal me habla con la lengua de olvido
como si adivinara más de mí que yo misma,
me habla en el idioma de las resurrecciones,
al sur del sur, me habla,
con la hombría en la boca del enigma.

Me observa demorado, en la distancia, 
y por primera vez no tuerce el gesto
ni su mirada busca la salida hipotética
ni presume de garras afiladas
por si acaso tuviera 
que tajearme a trozos la impaciencia.

Un animal huraño
como un tuareg azul de negros ojos,
me muestra su desierto de luna vengativa
y vuelve transparente
la oscuridad esquiva de mi sombra.

Sé que la vida
 precipita los pulsos si me nombra
-aunque no me pronuncie-
y taladra el silencio su descaro
en la exacta medida de mi orgullo.

Ojalá me pensara
quieta en su territorio de pájaros australes,
cómplice de la tregua de los labios,
virgen en la matriz de sus dolores,
porque fuera el milagro
y estrenáramos
 juntos
 la memoria.

(Mdp)



Yo vengo con la boca escrita en ambas manos


recopilando folios 

muerte
ausencia
como condecorado con estigmas
de amasar carne y sangre
para un usado bolo alimenticio
y te encuentro en las cosas
que me fueron ajenas como islas
a donde se mudaron pajareras completas.

Alguien te regaló todo mi huerto
en canastas de fuegos animales
y ahora
te florecen mis flores en la lengua
y yo no tengo pan.

Soy un idioma de señas en la bruma
que te pinta los labios
que te moja el cabello con aceite
para encender por todas partes lámparas.

El camino a tu vos es un safari
formado por supuestos y piedritas
donde no da la luna
pero se escucha un río junto al viento.

Yo soy muy bueno interpretando mapas
en la tela del aire
mas prefiero
- por esta vez al menos - ir a tientas
para estrenar el tacto de los sueños.


(Akhen)


Yo me fugo de mí cuando sonríes
y admito el espejismo de la risa
que cauteriza llagas invisibles.
Me fugo por tu letra del hastío
y pongo bajo llave la tristeza
para que no interrumpa, intempestiva,
nuestro idioma de símbolos vitales.


Porque te ríes con la carcajada

de un Hansel desnortado
con una Gretel siempre a las espaldas
que victimiza el aire
para que tú te sientas obligado
a no sé qué deber de salvataje,
es que me vuelvo brújula en las letras
y pan para el regreso a lo esencial.


Porque si tú te salvas

yo me salvo
como una consecuencia más del caos
en que nos conocimos.


Terminaré riendo en tu almohada,
mi secreto en la hondura de tus ojos cerrados,
mientras tus realidades se amotinan abiertas
y gozas violando carnívoras luciérnagas
al alba.

Porque no giraremos los cuerpos al reirnos
ni al llorar, verso a tierra, las muertes cotidianas,
y nos reconocemos dos iguales,
entre nuestras espaldas... sólo el filo
del tatuaje hiriente que cubre tu columna.

(Mdp)





Sólo el filo y la llaga, sólo el borde


con el que se dibuja la distancia

entre la verdad
la consecuencia
y el tiempo de pensarlo.

Sólo lo que nos une nos separa
paradójicamente.

Todo lo que nos hace nos deshace,
arrebatada mano de imprudencia
que rompe la muralla con el puño
espada de Kill Bill
derrumbadora
de estructuras de carne hecha de arena.

Y sin embargo
predico en tus pisadas un evangelio apócrifo
que huele a tu cabello
a tu lujuria
con el hondo perfume de tu lágrima.

Recupero tu fuego anarco y grave
con que inventar un sol sobre la muerte
igual que un fénix negro.

Te soy mientras me seas
como un árbol metálico
desde el que llueven brújulas sin norte.

Se nos van extinguiendo los imanes.
Hablemos de nosotros.


(Akhen)


Te estás iluminando suavemente
como un mar silencioso a la hora del crepúsculo.
Tal como a mí me gusta, te desnudas
en su tristeza líquida
y te vas desdoblando 
en todas las criaturas que te pueblan,
giróvago tsunami
fagocitándote para avanzar.

Cuántos eres que aún
no he conseguido ver todos tus rostros.
Cuántos vas desechando entre las algas
para que mi asesino ocupe su lugar.

Hablar de ti es hablar
de quien le pone imagen
a todos los silencios que tengo en la garganta,
de la banda sonora de mi fatalidad,
de la huella del pájaro imposible
que aletea en los pechos de la noche.

El mar es un abismo, el cielo es otro.
Cualquier abismo es bueno
para caer contigo.

Hoy pongo yo la música.

(MdP)



Yo recuerdo de vos mi primera mirada


sobre tu letra oscura

desde una lejanía que era casi un crepúsculo
- porque yo me apagaba -
y de tu boca
crecía un universo intenso y volitivo
que reemplazaba mi aceite por neones.

Te recuerdo muy bien, hecha de vidrio
pero hirviente y tenaz
lluvia de fósforo
estallando sobre el resto de mi vida

y yo en silencio
dejandote quemar mi tienda en el desierto.

La vida de los solos es así
porque nacieron solos y se reúnen en raras ocasiones
a celebrar shabat
y me tocaba ayuno del pan de cada día
y era Tu Be'av entre sus manos.

Nadie rezó kaddish sobre mi sombra.


(Akhen)




No me culpes a mí de tus heridas

que no voy a culparte del incendio
con el que deflagraste mis certezas.
No se puede medir cuánto se hiere
o a quién estás matando con la letra
desde la inexistencia.


Yo te maté sin verte,
tú, mirándome a los ojos.
Tampoco me rezaron.
Estamos, por tanto, en paz.

No pienso recoger mis pedazos del suelo
porque no haya piedad que los entierre.
Se quedaron allí, para las hienas
que acudieron en masa
al grito de mis ojos
y son otros los que te miran fijo
porque me nazco nueva después de cada muerte
aunque siga teniendo memoria para todas.

Si te quieres doler en el pasado
no cuentes con mi boca de futuro
que si algo tengo claro es la metamorfosis
del sentimiento con las dagas frescas.

Se mueren los amores sin pedirnos permiso
y no valen los odios para sustituirlo,
ni siquiera podemos devolverles el golpe
en la inutilidad de una venganza
que iba a disfrutar como un orgasmo.

Yo sé perfectamente en qué mierda subsisto
y qué enemigo soy para mí misma.

Si vas a recordármelo, me iré,
y gloria mundi,
que el tiempo es un borrón de tinta roja
que sangro cada día.

Tampoco perderías demasiado.

(MdP)



Ya lo sé.

Tengo un bibliorato con tu nombre
y todo el Mossad detrás de tu perfume
a desgajo de loba
que ha mutado en orquídea carnicera.


Estoy ¿o no?

Vivir de los olvidos es renacer humeando
como un feto de ángel
desde la amplia planceta del demonio.

Ese soy yo. Murcielaguito cuervo
que te picó en el pecho la tragedia
hasta comerla
intacta
igual que a un "sagrado corazón".

Y esa sos vos.

El grito de la guerra en la frontera de las avenidas
por las que anda un ejército sin brújula
buscando las esquirlas y los párpados
para reconciliarse con el sueño

cualquiera sea el sueño.

¿Qué dije el otro día?

Ahora, ya estamos hablando de nosotros.

(Akhen)



Hace siglos que hablamos de nosotros
con una horda de salvajes versos
aguzados y lúcidos.

(sólo a ti te consiento ese Nenúfar Negra
sin que broten colmillos de mi enigma)

Hemos ido y venido 
por todos los motines de las lenguas
que han sido una constante desde la vez primera
en que mi carcajada fue tu furia.

Te has vaciado de ti, mientras llenabas,
el agujero negro de mis ojos
con dioses muertos y hembras engolfadas,
en todos los idiomas conocidos,
Señor de una Babel amaestrada
que pisas con la bota a tu capricho,
y me has hecho gozar, intermitentemente,
como un faro alumbrando pesadillas.

Yo ya no sé si estás, cuando no estás,
o es que siempre has estado,
porque conoces todos los rincones
de esta casa de aire 
y el corazón del vidrio palpita a tu llamada,
así que si me ves "histeriquiar"
tómatelo con calma 
será que me apetece ser frágil por un día
a costa de tu fuerza.

Pocos tan delicados como tú
(y sé lo que te jode la palabra)
tocando los tambores del instinto.

Brindando, que es gerundio y es buen día.

(MdP)


Brindando, pichonaza de los diablos
ahijada del dios de los ombligos
fértil como la pampa
honda
honda
fantasmagóricamentehonda
como el mar de las Fidjis

( por cierto, cuando quieras
sigue firme el envite de este buzo)

pero igual de implacable.

Ya te dije. Toda una tempestad
bomba de fósforo sobre Yerushalaim
honrando al dios de todos
o a todos los dioses que conviven
para que el hombre pueda ser un poco.

No sé en verdad
si mi tragedia te lleva muchos años
o corremos parejos en pistas alejadas
y solamente nos cuentan las angustias
las gotas del sudor.

Hoy decidimos que se come y que se brinda en tregua.
Es parte de Yamim Noraim 
el Yom Kipur

para que seas grande te lo digo.

(Akhen)


Tú eres un mal vicio peligroso
que reclama la sangre en dosis de impaciencia,
un Hamelín con ametralladora
convertido en escándalo ambulante,
dueño del imposible de la idea.

Eres tiempo feroz que disimula
su aversión ancestral
por las Caperucitas de chartreusse
y come huevos duros con Rye a palo seco
para calmar el hambre
de la letra bulímica.

Quién no te quiere a tí, pájaro extraño
extraviado en tu negra leyenda
y quién no te odiará, alguna vez,
por volar contra el viento
hacia tu origen de verano impúdico.

Yo miro hacia otro lado
por no quedarme ciega.

(MdP)


Tatúame en la espalda el mapa de tu ausencia
con verdes y morados de la lengua del sol,
tus nombres de holocausto graba sobre mi pubis,
que sea por tu mano, tu palabra, tu voz.

Abre todas las selvas al ojo del deseo,
vitral de catedrales tu cuerpo evocador,
ciega todas las bocas y que enmudezca el necio
ante el caleidoscopio de tu alucinación.

Que sean los tribales de tus brazos, mandalas
liberados al aire voraz de mi estupor,
la espada de Damocles y el corazón del Ángel.
Tatúame en silencio, el silencio de Dios.

(MdP)


Es el segundo poema que me deja tu voluntad al pie de la mirada.
Pero yo, como dije por ahí, cierro los ojos y aspiro su perfume solamente, para saber que sí, que hay un poema en el mundo con mi nombre, de nuevo.

Pero no soy poeta ni voy a ser poeta ni quiero ni persigo ser poeta como te estoy debiendo. Te estoy debiendo haber sido poeta por un rato del que solamente me queda la amargura.

Ya ves. Vuelvo a lo mío que es esto que escribo, como entre versos largos y penumbras de ausentes hechos de letras íntimas, en que el refugio, es una cosa exigua ante la que todo mi río se amedrenta.

Flota un nenúfar negro entre dos respiraciones y un silencio que oprime.

Siempre será una prosa lo que siento.
(Akhen)


A mí no me debes nada en absoluto. 
Se es lo que se es por uno mismo. Por un día o de por vida.
 La amargura es una consecuencia más del oficio de escribidor.

El arte no es un conjunto de reglas sino una armonía de caprichos, como bien dijo Darío.

A tu capricho, Akhenazi.
(MdP)


Tu lengua me tatúa un candado en la lengua
un horno entre los muslos, un muslo entre las manos,
una mano en la boca, una boca en los llanos
del corazón tatuado en que el dolor no mengua.

Tu corazón tatúa sobre mis imprudencias
un grito demorado con corazón de idiota
en este idiota impúdico en el que gota a gota
tu grito me desangra verdad y consecuencia.

La piel del alma rota, virtualmente colada
a navajazos cae por tu desolladura
y se me escapa el barco de triste singladura
por mi carne de mapa de nadie, mal grabada.

Se me tatúa el verso de verso puñalada
cuando irrumpe la luz desde tu daga oscura.

(Akhen)


Más allá de mi jaula, tu voz de invernadero 
florece y se rebela, dura cruz invertida 
sobre mi poca fe y me reta a la vida 
sin tiempo a cobijarme del furioso aguacero. 

Más allá de tu jaula, arisco y pendenciero, 
con la sangre rezando su muerte en cada herida, 
tatúas en mi instinto la duda concebida 
en el pecado oculto que oculta los te quiero. 

Antes de que nacieras, yo grababa en tu mente 
la alquimia de tus versos pasionales 
con un buril de eterno femenino. 

Y soy la que no soy en tu sueño inconsciente, 
la que quieres negar en los umbrales 
de la lengua que escondes clandestino.
(MdP)


Quisiera eslabonar tres versos no traumáticos
tres versos sólidos
como esas cosas que sin atar atan
fijan
sostienen
ligan los dos lados de un puente entre dos áreas.

Mi lengua se resiste, 
se dobla hacia el adentro de si misma
porque tu sabor arde
enloquece en saliva mi boca que se ahoga
se hace un manjar de ácido y azúcar
gustoso hasta la llaga.

Yo soy callado por naturaleza.
En la pasión callado.
En la guerra callado.
En el dolor callado.

Soy un gesto para todas las cosas.
Soy un gesto que vence
que traduce.
Un gesto, una mirada, el acto de la mano
que te seca la lágrima
o te alcanza la copa de vino en el silencio.

Un gesto que te sigue como un perro de guarda,
como un sonido propio
como eso que siempre llega antes 
que el primer estallido
en un orgasmo.

Quizás sea 
parecido a una emoción con lágrimas

pero no te parés a averiguarlo.

(Akhen)


Se produce tu voz desde cualquier silencio,
tu voz de esfera cítrica y caliente
de círculo cerrado
sin precisar de vértigos ni furias,
en aras de una lírica sin nombre
en la que yo sólo fuera la excusa
para poder ahondarte y reconocerte
y proclamarte.

No despliegues tus mapas ante mí
no vaya a ser que un día
llegara a conocerte hasta los gestos
y adquiriera poder sobre tu nunca,
al fín y al cabo a mí, de entre todos los hombres,
me haría falta el loco
que no tuviera tratos con el tiempo
para ponerle cerco a la palabra,
y ni existió, ni existe.

Estás guapo callado, tanto,
que perdono tu voz cuando te callas.

(MdP)



Medito en una celda como cruzar un río.

Se ve tras los barrotes una ciudad sitiada
y yo, con mis cadenas al fondo de mi fondo
invento algún relato con que salvar las torres
que distinguen mis ojos de párpados cerrados.

Ya no dibujo mapas en el polvo
hendiendo con la punta del borcego tu carne carmesí
para guiarme
al hirviente interior de la palabra.

La palabra es junglar desde tu pelo
y cubre tus océanos
y llueve como dientes
de mordisco acerado 
curvo
detrás de la sonrisa que no sonreís nunca.

Sonreír es pecado entre nosotros
siempre tan enfrascados en esta conjunción de dos ponientes.

Te haría falta el cuerdo
un cuerdo a cuerda que no extralimitara 
el largo de sus grillos
ni su licencia -no expedida aún -
para conducir huestes de dragones.
Alguien que no planeara
desde su celda adentro de su cuerpo
dar un salto homicida
para volar encima de tu río
en el que se refleja como un puente
ese ardor de tu fuego en la muralla.

La locura casi es un grado de la omnipotencia.

(Akhen)



Sólo entiendo de locos, 
soy una experta en locos incurables.
Llegan a mí de todos los tamaños y colores
tránsfugas de sí mismos, que buscan motivarse,
haciéndome pedazos la memoria.

Chirrían con sus élitros nocturnos
en todos mis silencios
y algo de mí les debe divertir
porque terminan siempre amenazando:
saltos al fondo de mis ojos,
suicidios en mis pechos,
fracasos en mi boca.

No creas que exagero.

Tengo locos pedestres de los de andar por casa
que miran una estrella y titilan infiernos
y otros que comen letras intempestivamente
y me ponen perdida de vómitos gloriosos
a la hora de la cena.

Los hay que, por vivirse, se cuelan de través
en la rareza de mi iconoclastia
y parasitan todas mis histerias

y hasta quien me ha elegido entre todas las mujeres
para morir feliz después de haber vivido
tres vidas incompletas.

Todos pican espuelas sobre mi voluntad
y alguno hasta logró que me entregara a su causa perdida
-como una kamikaze desnortada-
manipulando el gozo de una mente brillante.

Jamás me miró un cuerdo con cordura,
así que desconozco qué tipo de inclemencia
me podría atraer de su mirada.
Soy de las que no cierran los ojos al dormir
ni abandona la espalda al diente del amante
por mucho que me guste.

¿Una más para el canon?. 
Venga, sonríe,
y dime tú que sabes 
¿existen almas cuerdas?

(MdP)



Yo voy de manicomio en manicomio
a cielo abierto todos.

Y en todos ruge insoportablemente la condición humana.

Paso como un fantasma valeroso
- pero fantasma al fin -
atravesando igual la balacera o la quietud
en que acecha silente 
el ojo fijo de un huracán ajeno a la ternura.

Voy del fusil al verso
como un desadaptado a todas las razones
y a todas las locuras
y me quedo absorto en los supuestos de alguna fantasía
como esta fantasía de escribirte
algunas pocas cartas de puño, letra y sangre.

Desanclo en los futuros y mato los pasados.
Me desato del vicio de ser juez de mi tiempo
porque todas las locuras al cabo son veraces
en algún punto crítico.

Todas mis amantes me quieren por ser loco
y todas mis ex me escupen la cordura
en la que busco asilo 
para entender un campo de batalla.

Vos sos mi loca hoy. 
Mi loca fierecida que quiere un universo de poetas
que sepan escribir versos humanos.

Nenúfar mía, guerrillera mía, te dice este soldado envejecido:

el ser humano es algo que no existe
más que en la mente de algunos invencibles.

(Akhen)



Ser algo tuyo es ser cuchillo en una guerra
cuerpo a cuerpo, sin bombas de asépticos neutrones,
física, sensorial, obscena, primigenia,
donde la mano es quien asesta furores.
Blanco de la metralla, demonio independiente
que no pide permiso para amarte en la lucha
ni consulta al oráculo qué negros alfileres
me clavarás si yerro con esta boca absurda
que se cansa de todos los pecados.

Mis armas eres tú, las uñas de mis manos
para iniciar del mundo el abordaje.
Me importan un ardite las bocas en combate
por la tuya de anarco-apologista.
Yo voy a ser la última en la lista
consonando las ganas de morirme
con tu arritmia suicida.

Mi alma es tan virtual como imposible
la parte de verdad con que me miras.

A veces un milagro no es bastante
pero ahora y aquí
no tengo prisa.

(MdP)



Desde el descanso miro la ciudad y su gente
en el balcón del hambre que me dio la palabra
para esta garra mía desarraigada y sola
que escribe como puede mientras caza impotente
un haz de luz furtiva colándose en el abra
selvática del verso
como una impredecible y enorme fumarola.

Yo traje los demonios de todo el universo
a vivirte una boca que nunca será mía,
ungí con sangre el karma de tus desolaciones
te bauticé con nieve jugando a hacer converso
el ateísmo frágil de tu misantropía
y el as de corazones
me ganó por derecho la primera partida.

(Akhen)



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