Cuando pasa el amor, por más que fuera
azimut del deseo compartido
y para la emoción sexto sentido,
se va como se va la primavera
camino del verano de un olvido,
como la luz se va por la escalera
que conduce al futuro donde espera
pausado el corazón del alarido.
Cuando pasa el amor y su lamento
se te aposenta en el remordimiento
de lo que pudo ser, mas no quisiste,
de qué vale prender fuego a la mecha
que sofoqué una noche insatisfecha.
Puede que fueras tú, pero no fuiste.
azimut del deseo compartido
y para la emoción sexto sentido,
se va como se va la primavera
camino del verano de un olvido,
como la luz se va por la escalera
que conduce al futuro donde espera
pausado el corazón del alarido.
Cuando pasa el amor y su lamento
se te aposenta en el remordimiento
de lo que pudo ser, mas no quisiste,
de qué vale prender fuego a la mecha
que sofoqué una noche insatisfecha.
Puede que fueras tú, pero no fuiste.
***
Llora por mí como si sucediera
un estruendo en los iris del pecado,
como si en la amargura, soterrado,
el amor le gritara que volviera.
Llora por mí como la vez primera
en que se descubrió enamorado,
como si en el descarte del pasado
no hubiéramos matado la quimera.
Llora perdidamente todo el llanto
que retuvo en las alas del quebranto
cuando yo le exigía alejamiento.
Y llora, llora, llora como un niño,
al que le arrebataron el cariño
por no poder poner puertas al viento.
***
Ya sé que muevo un dedo y desencajo
los goznes del futuro de tu risa,
que en huracán convierto cualquier brisa
que te acaricie el gesto cabizbajo.
Sé que el aroma de mi desparpajo
se ha quedado a vivir en tu camisa
y sensorial despierta a la imprecisa
pasión que vuelve a ti, si me relajo.
Y sé que una palabra de mi boca
admitiendo que aún me descoloca
tu manera de ser hombre y espuela
abriría la caja de Pandora,
pero como no soy la que más llora,
que mi silencio escriba nuestra esquela.
los goznes del futuro de tu risa,
que en huracán convierto cualquier brisa
que te acaricie el gesto cabizbajo.
Sé que el aroma de mi desparpajo
se ha quedado a vivir en tu camisa
y sensorial despierta a la imprecisa
pasión que vuelve a ti, si me relajo.
Y sé que una palabra de mi boca
admitiendo que aún me descoloca
tu manera de ser hombre y espuela
abriría la caja de Pandora,
pero como no soy la que más llora,
que mi silencio escriba nuestra esquela.
Hay cadencia en la textura de endecasílabos, rotundidad de son-soneto, oficio de versificadora en barbecho...
ResponderEliminarHay. Ay. Ahí.
Abrazos,siempre,compañera
Hombre, el oficio no se consigue dejando los versos en barbecho, eso seguro. (ríome).
EliminarAhí hay un ayyyyyy!
Namasté, colega.
Estaba seguro que había leído los dos primeros sonetos, pero para cerciorarme los busqué en el foro. Entonces me di cuenta que el tercero me lo había perdido. Qué bueno que los publicaras en tu blog.
ResponderEliminarCuando los publicaste en Ultraversal, yo recién entraba al foro. Hoy los puedo apreciar y disfrutar mucho más que por aquél entonces, como si hubiesen pasado un par de siglos en el medio. Y la verdad, se agradece leer un buen soneto, y mucho más si son tres, en este mundo de los blogs donde a veces escasean.
Hoy me doy cuenta que mi disfrute de la poesía cambió mucho, y en gran parte te lo debo a vos, Morgana. Disculpame si resulto un poco denso, pero es que me siento tan agradecido que necesito decírtelo.
Gracias por todo.
Un beso.
A mí no me podría resultar nunca denso un hombre con tu espontaneidad sincera, Jorge, y con tu inteligencia emocional, menos, así que soy yo quien te agradece el trabajo que estás haciendo en Ultraversal y quien se complace en tu talento natural para la poesía.
EliminarNo siempre tenemos tanta suerte, tú lo sabes.
Me alegra que te gustaran, y como ves, en el último hay asonancias entre tercetos, así que no es perfecto pero, a veces, soy de las que sacrifican la ortodoxia sin que se me mueva un pelo, precisamente porque la conozco. (ríome).
Un beso, querido.
Namasté.
Das lecciones en cada verso, final rotundo. Un abrazo.
ResponderEliminarNamasté.
Contenta de que te gusten, Alfredo.
EliminarMás abrazos.
Namasté.
Los azotes del amor, tanto los brillos como las plegarias secas vueltas lagrimas, etapas que caducan y se renuevan constantemente según dicen, todo comprometido en un exquisito poema, comparto aquello de final rotundo, sencillamente perfecto. También me a gustado la imagen que has elegido para la ocasión.
ResponderEliminarUn gran abrazo.
Namasté.
Ya sabes, Darío, nunca segundas partes fueron buenas. Mirar atrás a algunas sólo nos sirve para escribir poemas como estos y afianzarnos en las decisiones tomadas en su día.
EliminarSi te gustó, mejor.
Otro para ti, porteño.
Namasté.
El amor viene y pasa como tantas otras cuestiones de la vida. Y se ha escrito demasiado al respecto. En mis incursiones por la web me empalagué, me indigesté con amores, desamores, engaños y desengaños.
ResponderEliminarPero con tus poemas me quedo con hambre, porque cada verso está sentido y pensado y cada palabra se encadena a la otra y te lleva en su ritmo.
Abracísimo, Morg.
Yo me atengo poco a los tópicos líricos, Mirella, y me empalagan tanto como a ti, no creas, así que procuro contar las cosas con toda la naturalidad posible que, al final, es la forma más segura de tocar corazón e inteligencia, porque con pedantería no se llega a ninguna parte, salvo al ridículo conceptual. (ríome).
EliminarSi te quedas con hambre es señal de que no te aburre la comida, así que yo contenta de que vuelvas a por más.
Un beso, Mirellísima.
Namasté.
Los tres poemas son hermosos, pero el último, el último, ay...
ResponderEliminarPues que me ha encantado.
Un beso, Morgana
Y yo me alegro, Sete, de que te llegara, a pesar de ser algo tan común.
EliminarUn beso, poeta.
Namasté.
Me ha gustado muchísimo, un poema tremendo, que se nota sale de lo más profundo del ser. Y sobre todo, una forma de decirlo, diferente, por eso llega y se lee con ganas.
ResponderEliminarUn beso
Todo está escrito, Mia, asi que sólo nos queda intentar contarlo de forma diferente, justo eso. Si te lo pareció, objetivo cumplido.
EliminarBeso, querida.
Namasté.
Esquela que antes fue humo y después ceniza. Me ha llegado al alma. Un abrazo
ResponderEliminarDicen que donde ardió una hoguera, siempre quedan brasas ¿no?. Eso será si queremos atizarlas porque merezca la pena y bueno, soy de las que piensan que tardas menos en encender una nueva (riome).
EliminarCenizas al aire, morena.
Un beso.
Namasté.
Llora, sí, pero aprovecha el instante. Un abrazo.
ResponderEliminarLas lágrimas impiden la visión certera. Mejor estar en dique seco para estas cosas (ríome).
EliminarGracias por pasarte, Darío.
Namasté.
Lo que más estremece en las esquelas es aquello que se calla, sin duda.
ResponderEliminar¡Aaaaah! (Suspiro)
Me ha encantado. ¡Enhorabuena, Morgana!
Namasté
Gracias Luz, querida. Me alegra que te gustara.
EliminarNamasté.
A mí debe protegerme algún espíritu extraño porque hago borrón y cuenta nueva en cuanto tomo una decisión, aunque tampoco creas que sé a dónde me dirijo. ¿Lo sabe alguien, Dark?.
ResponderEliminarSorpresas te da la vida...
Namasté.