Que me perdonen todos la sonrisa
malévola,
la sangre por el verso desatada,
la tragedia rimática, la música
en el cañaveral de la algazara.
la sangre por el verso desatada,
la tragedia rimática, la música
en el cañaveral de la algazara.
Que no tengan en cuenta la
eufonía
ni el ritmo venenoso de mi labia
ni el metro doblegado como un junco
al vendaval sonoro de la gracia.
ni el ritmo venenoso de mi labia
ni el metro doblegado como un junco
al vendaval sonoro de la gracia.
Que me perdonen todos el
orgullo
del pájaro que grita en mi garganta
y el golondrinear sobre la letra
que algún antipoeta descerraja.
del pájaro que grita en mi garganta
y el golondrinear sobre la letra
que algún antipoeta descerraja.
Hágase en mí su escándalo desnudo
y perdónenme todos la palabra.
*
*
*
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Me encantó el poema, Mormor. Tiene un final espectacular. Me encantan los heroicos porque suenan tan épicos siempre, tan potentes (los romances heroicos, que después van a pensar que me refiero a los endecas), aunque el poema empieza con un alejandrino y después toma su verdadera vocación sonora.
ResponderEliminarBesoooooooooooootes
De romances heroicos, de música y hasta de heroicidades, sabes tú un rato largo, kunoichi (ríome), así que encantada de que te guste.
EliminarAbrazooooooooooote, hermosa
Namasté.
Más bien perdóname tú a mí, Morgana, por no estar a la altura de tus palabras. Maravilloso y arrebatador el ritmo de tu poema.
ResponderEliminarUn abrazo
Vamos, que más quisiera yo que todo el que me rodea estuviera a tu altura palabrálica, doña Luz.
EliminarMe alegra mucho que te gustara, rubia.
Abrazo.
Namasté.
Ese pájaro que grita en tu garganta tiene un canto fabuloso.
ResponderEliminarMe gustó mucho, Morg.
Abracísimo.
Me alegra que te siga gustando, Mirellísima, muchas gracias por dar señales.
EliminarUn abrazo.
Namasté.
A veces, las palabras que se guardan en cajones helados necesitan el perdón de la nieve.
ResponderEliminar"Que me perdonen todos el orgullo
del pájaro que grita en mi garganta
y el golondrinear sobre la letra
que algún antipoeta descerraja".
Esta estrofa me gusta mucho.
Un abrazo.
Qué belleza de metáfora, María José, esa es para nota.
EliminarGracias por venir, querida.
Un abrazo.
Namasté.
Usted está perdonada antes de pedirlo. La palabra es su propiedad. Un abrazo.
ResponderEliminarMerçi bien, copain.
EliminarNamasté.
Pues no sé si perdonarte, tu palabra no tiene lo que -en la educación tardocatólica- se llamaba propósito de la enmienda. Así, que sigue pecando, nos ayudas más.
ResponderEliminarAbrazos, siempre
Ya ves, una falsa humilde sin propósito de la enmienda (ríome).
EliminarAbrazo, Amando.
Namasté.
Por el contrario, en lugar de perdonar se debe agradecer la belleza de tus poesías.
ResponderEliminarEs un regalo y una delicia leerte.
Y ademas para mi un continuo aprendizaje.
Queda un gran abrazo para ti.
Gracias, Eugenia, yo contenta de servirte de algo.
EliminarUn abrazo, querida.
Namasté.
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yo te perdono todo... hermoso poema.
ResponderEliminarNO HE PODIDO PASAR TAN SEGUIDO POR TU BLOGS, PERO EN CUANTO TENGA UN TIEMPO LO HAGO. MUCHAS GRACIAS.
CARLOS
Gracias, Carlos, y no te preocupes, siempre eres bien recibido aquí.
EliminarTodos estamos con problemas de tiempo, desgraciadamente.
Un abrazo.
Namasté.
perdonada!!!
ResponderEliminarun beso
Gracias, Liz.
EliminarOtro para ti.
Namasté.
Algún tipo de asociación de ideas hice con el "Hágase en mí tu palabra" bíblico, seguro, y bueno, me alegra que te gustara, Jorge.
ResponderEliminarGracias por venir pese al sueño.
^_^
´Namasté.