Te sangra el corazón
y los ojos te sangran
espantados.
Te sangra la conciencia
como si fuera tuyo el pecado del mundo.
Toda la imperfección del hombre estalla
con una impunidad paralizante,
mientras se abusan niños,
se torturan
se gasean
como si el que murieran entre espasmos
fuera algo inevitable y hasta convencional
en esta guerra sorda del hombre contra el hombre.
Eres un cazador de cazadores
en un negro safari cazanegros,
cazaesclavos sexuales
cazaórganos,
porque si hay demanda pervertida
lloverán, fraudulentas, las ofertas,
y las arañas tejerán las redes más insólitas.
No seré yo, ya sé, pero alguien tiene
que mantener erguida la piedad
y los ojos abiertos
en la fosa común de la ignominia humana.
No, no seré yo,
pero serán tus ojos repletos de cadáveres sin tumba,
y tu rabia será y tu impotencia,
y tu sordo dolor gritando testimonio
para sacarte el asco de las tripas.
Yo no hago nada, vida, sólo impongo
alguna mano fría sobre la frente ardiente
de tu desolación,
mientras me sobrecojo en tu palabra
que no se calla nunca
suavemente.
Como tiene que ser cuando elegiste
por qué ojos de hombre ver el mundo.
y los ojos te sangran
espantados.
Te sangra la conciencia
como si fuera tuyo el pecado del mundo.
Toda la imperfección del hombre estalla
con una impunidad paralizante,
mientras se abusan niños,
se torturan
se gasean
como si el que murieran entre espasmos
fuera algo inevitable y hasta convencional
en esta guerra sorda del hombre contra el hombre.
Eres un cazador de cazadores
en un negro safari cazanegros,
cazaesclavos sexuales
cazaórganos,
porque si hay demanda pervertida
lloverán, fraudulentas, las ofertas,
y las arañas tejerán las redes más insólitas.
No seré yo, ya sé, pero alguien tiene
que mantener erguida la piedad
y los ojos abiertos
en la fosa común de la ignominia humana.
No, no seré yo,
pero serán tus ojos repletos de cadáveres sin tumba,
y tu rabia será y tu impotencia,
y tu sordo dolor gritando testimonio
para sacarte el asco de las tripas.
Yo no hago nada, vida, sólo impongo
alguna mano fría sobre la frente ardiente
de tu desolación,
mientras me sobrecojo en tu palabra
que no se calla nunca
suavemente.
Como tiene que ser cuando elegiste
por qué ojos de hombre ver el mundo.
Me llegó y se alojó dentro, la impunidad, los desacuerdos, muerte entre nosotros mismos, y tus ojos se secan de tanta barbarie.
ResponderEliminarHoy estoy muy vulnerable al ver y sentir penas ajenas, sin nada poder hacer yo.
Un abrazo fuerte.
Igual hay cosas que no podemos ignorar, Soledad, y cada uno las dice como sabe y puede.
Eliminar¿Qué otra cosa hacemos los escritores que compartir la vida?
Otro abrazo para ti.
Namasté.
Sobrecogedor y fascinante. Un saludo.
ResponderEliminarGracias Javier, me alegra que te llegara.
EliminarNamasté.
Una respuesta intensa, no podía ser menos, al texto de Akhenazi.
ResponderEliminarUna respuesta que acompaña, con tus palabras magistrales, como esa mano fría aplacafiebres que le impones, como una bendición.
Este mundo, esta humanidad, cada día duele un poco más.
Enorme abrazo, Morg.
Poco se puede hacer ante la barbarie, Mirella, salvo apuntalar a los que sean capaces de contarla para que el mundo sepa.
EliminarY sí, cada día es peor al siguiente en esta escalada sin fin de violencia, pero no podemos bajarnos del mundo, así que hay que seguir empujando.
Un beso, querida.
Namasté.
Escalofriante, como siempre, Akhenazi.
ResponderEliminarNamasté, Morgana
Gracias por leer, Luz. No tenemos buenos días, ni Akhenazi ni yo.
EliminarNamasté.
Aterrador y escalofriantemente hermoso
ResponderEliminarUn besote
Vete a saber qué es la belleza y dónde duerme, querida.
EliminarMe alegra que te impactara.
Más besos.
Namasté.
Siempre contigo y Gavri en el dolor. Maravilloso trabajo, Morgana. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarNamasté.
Siempre en la vida.
EliminarGracias, Alfredo, otro abrazo.
Namasté.
Cómo te dije en Ultra, qué excelente la complementación que tienen uno con el otro.
ResponderEliminarLos dos poemas son terribles, como el mundo.
Besooooooooooootes
Tú lo has dicho, kunoichi, como el mundo que nos ha tocado.
EliminarLo demencial es verte todavía driblando con las estupideces de la vacaburra esa que tú sabes y que no se calla ni debajo del agua, con la que está cayendo.
Oigo silbar tu katana cortando el aire, te juro.
Te abrazo, querida.
Namasté.
Namasté.
si has creído que vino de la imaginación,
ResponderEliminarte equivocas, es la realidad cruda, tal la padecemos
saludos, felicitaciones
Por aquí, Omar, padecemos poco esas realidades, es más te diría que las ignoramos porque ya se encargan de esconderlas con toda su crudeza.
EliminarAkhenazi es un caso aislado a tener en cuenta, dando testimonio.
Pásate por su blog y entenderás.
Un abrazo.
Namasté.
Es evidente que hay poco de imaginación en nuestra realidad, negrita. La gente suele pensar que los escritores son frandes ficcionadores o grandes fabuladores. Los hay, por supuesto, pero en general, los realmente buenos siempre se apoyan en hechos de la realidad y sus personajes están constituídos por elementos de la realidad.
ResponderEliminarComo dice Luz, nos complementamos en la paz y en la guerra. Nos hemos aprendido, creo yo.
Neshikot
¿Qué es la paz, Gavrí, qué cosa es la paz?
EliminarAmbos sabemos que es una utopía, la mayor utopía de la humanidad.
Nunca voy a terminar de aprenderte, señor escritor.
Neshikot.
Un tremendo poema que me deja con el sabor siniestro de "lloverán, fraudulentas, las ofertas,
ResponderEliminary las arañas tejerán las redes más insólitas.
No seré yo, ya sé, pero alguien tiene
que mantener erguida la consciencia
y los ojos abiertos
en la fosa común de la ignominia humana".
Un cariñoso saludo
Todo este intercambio proviene de un relato de Akhenazi que también ha publicado en su blog, María José.
EliminarSe llama "Vertedero" y si lo lees vas a comprender el porqué de los poemas.
Gracias por tus palabras y un abrazo, hermosa.
Namasté.
Yo admiro mucho la fuerza de espíritu, Dark, el valor de una boca libre pese a las cadenas impuestas, el hombre que no tiene miedo a ejercer de hombre, por eso cuando te das con uno de frente, es bueno ver por sus ojos las cosas buenas y malas.
ResponderEliminarOtro abrazo para ti, querido.
Namasté.
Muchas gracias por seguirnos y perdona nuestra tardanza, pero ya estamos por aquí. Un saludo
ResponderEliminar¿Será que nos hemos equivocado al elegir los ojos de hombre con que ver el mundo? ¿O que necesitamos gafas? ¿O que el mundo es feo de cojones, y es mejor no mirarlo?
ResponderEliminarNo, tampoco seré yo, probablemente.
Abrazos, siempre
Bellísimo poema, además de estremecedor. Gran utopia esa de la paz. Te acabo de conocer, pero te admiro.
ResponderEliminarAbrazos