Yo no voy con las
modas,
no me adapto
a su veneno tópico y efímero.
La vanguardia soy yo, desde intramuros,
auriga de mi tempo
y nadie va a decirme qué registros
he de emplear, qué fibras
he de tocar,
qué pedante origami
he de poner en vuelo para darle
placer a algún estúpido aburrido,
ni cómo seducir una mirada.
Yo salgo con mi jaula vacía
a las calles de todos
a los campos de nadie
en busca de los pájaros del sueño
que alguna vez insomnian en mi lengua
antes de suicidarse
en algún viento alisio atormentado.
No me derramo en lágrimas
por prescripción de algún facultativo
ni río, escandalosa,
después de haber vaciado
la botella del ansia.
No me sujeto a voces moralistas
ni me escudo
en la crudeza estética del trampantojo porno,
y no ando, famélica,
a la caza de reconocimiento,
como pueda pensar la muchedumbre
de poetas esclavos de la gloria.
El rostro de la fama, inexpresivo,
no me atrajo jamás.
Soy la caligrafía del silencio
que íntimo me grita,
cuando quiere vivir de muerte súbita,
orgasmo en la garganta.
Un graffiti pulsante en algún muro
que el tiempo borrará
sin una duda.
no me adapto
a su veneno tópico y efímero.
La vanguardia soy yo, desde intramuros,
auriga de mi tempo
y nadie va a decirme qué registros
he de emplear, qué fibras
he de tocar,
qué pedante origami
he de poner en vuelo para darle
placer a algún estúpido aburrido,
ni cómo seducir una mirada.
Yo salgo con mi jaula vacía
a las calles de todos
a los campos de nadie
en busca de los pájaros del sueño
que alguna vez insomnian en mi lengua
antes de suicidarse
en algún viento alisio atormentado.
No me derramo en lágrimas
por prescripción de algún facultativo
ni río, escandalosa,
después de haber vaciado
la botella del ansia.
No me sujeto a voces moralistas
ni me escudo
en la crudeza estética del trampantojo porno,
y no ando, famélica,
a la caza de reconocimiento,
como pueda pensar la muchedumbre
de poetas esclavos de la gloria.
El rostro de la fama, inexpresivo,
no me atrajo jamás.
Soy la caligrafía del silencio
que íntimo me grita,
cuando quiere vivir de muerte súbita,
orgasmo en la garganta.
Un graffiti pulsante en algún muro
que el tiempo borrará
sin una duda.
sin dudas eso si es vanguardia...un graffiti pulsante en algun muro que el tiempo (y esto lo digo yo) jamás borrará.
ResponderEliminarun placer leerla
saludos
carlos
Todo pasa, Carlos, y en 5.000 años ni Quevedo (ríome).
EliminarUn gusto verte.
Namasté.
¿Podría yo aspirar a ser tu escualo por mascota?
ResponderEliminarMe adapto a lo que sea impopular y a las vanguardias en desuso... jaja
Excuse me, Mor, es que me hizo mucha gracia.
Abrazo
Ya sabes, Manuel, soy rara para las mascotas pero si te atreves, por mi no hay problema, tigre.
EliminarAbrazo.
Namasté.
Plegarse a las modas es tirarse a la piscina de la masa sin miramiento. Alabo tu independencia.
ResponderEliminarBesos.
Hola nómada, me alegra verte por este lado del mundo.
EliminarNada como una buena moto para eso de la independencia ¿eh?.
Namasté.
Yo salgo con mi jaula vacía
ResponderEliminara las calles de todos
a los campos de nadie
en busca de los pájaros del sueño
que alguna vez insomnian en mi lengua
antes de suicidarse
en algún viento alisio atormentado.
Me quedo con estos versos , aunque todo el poema es genial. Abrazo desde el exilio.
Te exiliaste solita, baturra, cosa que no creí que llegara a pasar jamás, pero suele ocurrir cuando se intentan borrar todos los antecedentes propios, tirando a la basura el esfuerzo ajeno.
EliminarTú te quedas con las opiniones favorables, nosotros con la conciencia muy tranquila por haber hecho todo lo que pudimos y más, y la vida sigue para todos, pero eso sí, el exilio lo elegiste tú, es cosa tuya y de nadie más.
Sé feliz, Milagros.
Namasté.
Una ráfaga brutal, el poema, como el paso de las vanguardias...
ResponderEliminarNo sé si brutal, Darío, pero sincero, seguro.
EliminarNamasté.
La necesidad de identificarnos, de deshechar lo que no somos. He empatizado con algunos versos. Un placer, Morgana.
ResponderEliminarY un beso.
Sete
"Desechar", perdón.
ResponderEliminarMejor que no empatizar con ninguno ¿eh?.
EliminarEl placer es mío, Sete.
Un abrazo.
Namasté.
Ya sabes que me quedo sin palabras para responder a esa caligrafía del silencio que grafiteas con arte.
ResponderEliminarY ahora como no, suspiro por la falta de tiempo para leerte y releerme a mí por dentro, ríome.
Besos de Mónica
Hola Mó, suspirona, qué bueno verte.
EliminarLa última vez que te vi, ibas en moto de paquete (ríome).
Besos.
Namasté.
Auténtica y de una tinta.
ResponderEliminarBesos y abrazos.
y esperando que se note palpablemente, Mily.
EliminarSé bienvenida, guapa.
Namasté.
Anárquica, un brote de nihilismo sobre las cuerdas quebradas de un grito mudo, una grieta punk sobre sobre las melodías de los sordos, con cuantas maravillas te rodeas al escribir, nunca termino de congraciar tus letras con los adjetivos adecuados, una maestría realmente.
ResponderEliminarUn abrazo enorme.
Namasté.
Me miras con buenos ojos, porteño, cada vez más poéticos.
EliminarAlgo se te está pegando (ríome).
Un besote.
Namasté.
Eres irrepetible, Morgana. Entonces, ¿cómo someterte a las modas? Sigue así, querida.
ResponderEliminarNamasté
Eso dicen, Luz, será que a inconformista con lo que escribo me ganan pocos, tú sabes.
EliminarUn abrazo, rubia
Namasté.
Un canto de rebeldía a la sociedad impuesta. ¡Precios!
ResponderEliminarMe quedo por tu blog. Saludos
Estupendo Julia, sé bienvenida.
EliminarNos estamos leyendo, seguro.
Namasté.
No, no desbarras para nada, Darkito, efectivamente llegados a un punto, un escritor no necesita nada salvo escribir y cualquier reconocimiento es circunstancial, subjetivo y en la mayoría de las ocasiones producto del marketing y de lo que el escritor arrastre el culo. Yo ni siquiera lo muevo (ríome).
ResponderEliminarUno, a poco inteligente que sea, siempre sabe en qué nivel se mueve y lo demás es cuestión de autocrítica.
La frase lapidaria me la apunto y le añado el calificativo de freaky.
Besos, Dark.
Namasté.