¿Quién es esa que está tocando fondo
y se esconde en el centro de su credo;
esa morena loca, que tan hondo,
mira a los ojos glaucos de mi miedo?
¿Por qué para ella el mundo no es redondo
y discute el silencio en que me hospedo?
¿A cuento de qué cuento correspondo
a su ajena mirada, con denuedo?
¿Que bruja la parió, qué sinrazones
juegan entre sus dedos, qué pulsiones
me matará su boca profetisa?
¿Quién es esa, desnuda en el espejo
que zarandea, extraña, mi reflejo,
si no me reconozco en su sonrisa?
y se esconde en el centro de su credo;
esa morena loca, que tan hondo,
mira a los ojos glaucos de mi miedo?
¿Por qué para ella el mundo no es redondo
y discute el silencio en que me hospedo?
¿A cuento de qué cuento correspondo
a su ajena mirada, con denuedo?
¿Que bruja la parió, qué sinrazones
juegan entre sus dedos, qué pulsiones
me matará su boca profetisa?
¿Quién es esa, desnuda en el espejo
que zarandea, extraña, mi reflejo,
si no me reconozco en su sonrisa?
Muy bello poema,Morgana. El último párrafo es impactante. Saludos.
ResponderEliminarGracias María Inés, me alegra que te gustara.
EliminarNamasté.
Pues no lo sé a ciencia cierta... ¿quizá tu peluquera que se ha interpuesto entre el espejo y tú?
ResponderEliminarBromeo para ocultar la desazón de no encontrarme nunca en los espejos. Devastador poema. Salud-0s
Soy calva, así que no creo, Amandísimo.
EliminarDevastador, sí, algo así.
Namasté.
Qué casualidad, amiga mía! Nos impactan los espejos. Precioso poema
ResponderEliminarPues sí, coincidimos en los posteos, Luz, y en los impactos.
EliminarMe alegra que te gustara.
Namasté.
El terrible drama de la identidad! Un abrazo.
ResponderEliminarSí, es dramático no reconocerse.
EliminarUn abrazo, Darío.
Namasté.
Los espejos, en ocasiones, son crueles y nos presentan gente que no deseamos ver.
ResponderEliminarSiempre es un placer leerte, siempre me voy de tu casa de letras con un sin fin de sensaciones diferentes, y esos me encanta.
Abrazos.
Muchas gracias, Jorge, eres muy amable y me alegro de que no salgas vacío de aquí.
EliminarAbrazos, Centinela.
Namasté.
Del viejo Borges, "Estoy solo y no hay nadie en el espejo", cruenta recopilación de memorias que no se corresponden con lo reflejado.
ResponderEliminarHermoso poema con un final aplanador.
Un abrazo.
Son inquietantes los espejos, porteño, dan sorpresas.
EliminarUn abrazo y muchas gracias.
Namasté.
Cuántos de nuestros personajes internos vemos reflejados en un espejo, nos pertenecen y los desconocemos. Según los días, los humores, descubrimos caras distintas.
ResponderEliminarHermoso, Morgana.
Abrazo fuerte.
Una especie de síndrome de personalidad múltiple ¿eh?.
EliminarEl día que escribí ese soneto, Mirella, directamente no me reconocía. Otras veces sé que soy yo y algo de mi mirada me resulta inquietante, o del gesto, así que opto por desviar la mirada y a otra cosa, porque si me detengo, malo.
Gracias y abracísimo.
Namasté.
¿Quién es esa, desnuda en el espejo
ResponderEliminarque zarandea, extraña, mi reflejo,
si no me reconozco en su sonrisa?
PUES PUEDE SER UNO DE ESOS TANTOS YO QUE TENEMOS QUE ASOMAN A CADA RATO SU CABEZA...
DICEN EN MI TIERRA QUE EL ESPEJO NO MIENTE JJAJAJAJA
MUY BUENO COMO SIEMPRE
SALUDOS
CARLOS
No mentirá pero, a veces, inventa. Algo de paranormal hay tras el azogue.
EliminarMuchas gracias, Carlitos.
Namasté.
Qué buen soneto, Morgana. Vos ya nos tenés acostumbrados, no es de extrañar. Me gustó mucho su transparencia, la claridad con que transmite, y las respuestas que contiene entre todas esas preguntas planteadas con tanto sentimiento y tanta inteligencia.
ResponderEliminarEs como si la que hablara fuera tu persona, extrañándose frente a tu personalidad. Algo que no es muy recurrente. Es la esencia la que habla. Hay un sentido muy profundo detrás de estos catorce versos.
Buenísimo, realmente.
Un abrazo.
Me alegra que te gustara, Jorge. Creo que vas teniendo más claro cada día qué es un buen soneto ¿eh?. Sus posibilidades son infinitas, por eso es tan difícil conseguir uno redondo que impacte, emocione y deje algo en la memoria.
EliminarEn ello estás y con mucho talento, así que yo contenta de que no salgas vacío.
Un abrazo, guapo.
Namasté.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarUn día no te reconoces y ahí se te cruzan los cables, Lumi. Deben ser esos días en que nos miramos con los ojos de ver. (ríome).
EliminarUn abrazo, hermosa.
Namasté.
Me ha encantado lo de "¿Que bruja la parió...?". Qué mejor forma de no encontrarse a gusto consigo mismo...
ResponderEliminarPodía haber sido mi vecina la de enfrente, Fénix, sencillamente no era yo, era una extraña.
EliminarGracias por venir.
Namasté.
No sé, es como si te estuvieras mirando a través del hemisferio equivocado y no relacionaras la cara que ves con la tuya. Paranoias, Darkito.
ResponderEliminarA mí también me gusta este soneto y te agradezco lo que dices.
Abrazo, guapo.
Namasté.
me encanto...
ResponderEliminarUn beso
Liz
Gracias Liz, muy amable.
ResponderEliminarNamasté.
Me gustó este soneto que nos dejas. Con un buen final.
ResponderEliminarUn abrazo Morgana
Me alegra, Paco.
EliminarOtro abrazo para ti.
Namasté.