Aquí me tienes
vestida de inclemencia
y en total desnudez. No existe luna
que me alumbre la voz en la garganta
bajo la negra bóveda del aire
y nadie puede oirme si te hablo.
Mírame, silenciosa.
Soy casi de cristal cuando respiro
y de cristal las venas me recorren
y de cristal me quiebro si me dices
con la coral de hombres de tu boca
que me quieres
que
bra
da
Quien me soñó de acero
me consiguió de acero y estirada
sobre un desierto frígido de olvido
pero a ti te confieso
que mi fragilidad no es inventada
y que puedo morirme de repente
sonora como el vidrio del insomnio.
Sé que me harás añicos de silencio
cualquier fragante noche de verano.
vestida de inclemencia
y en total desnudez. No existe luna
que me alumbre la voz en la garganta
bajo la negra bóveda del aire
y nadie puede oirme si te hablo.
Mírame, silenciosa.
Soy casi de cristal cuando respiro
y de cristal las venas me recorren
y de cristal me quiebro si me dices
con la coral de hombres de tu boca
que me quieres
que
bra
da
Quien me soñó de acero
me consiguió de acero y estirada
sobre un desierto frígido de olvido
pero a ti te confieso
que mi fragilidad no es inventada
y que puedo morirme de repente
sonora como el vidrio del insomnio.
Sé que me harás añicos de silencio
cualquier fragante noche de verano.
Genial, como siempre. Namasté.
ResponderEliminarGracias, Alfredo.
EliminarNamasté.
Lo bueno es que el golpe provoca su fragmentación
ResponderEliminarRelación causa-efecto, Sergio, sin duda.
EliminarNamasté.
La fragilidad no es inventada, es nuestro color...
ResponderEliminarBueno, no tanto, yo soy frágil en especialísimas ocasiones, namás. (ríome).
EliminarNamasté.
Es genial...
ResponderEliminarsimplemente genial.
saludos
carlos
Gracias, Carlos, muy generoso de tu parte.
EliminarNamasté.
Negrita, qué belleza de poema. Cristal que llora.
ResponderEliminarNi en verano ni en invierno ni en otoño ni en primavera. No lo verán tus ojos ni lo harán mis manos, aunque a veces tenga muchas pero muchas ganas. Juaaaaaaaaaaaaaaaaasss.
Lehit, tresdoses
¿Tú crees? No sé yo.
EliminarCreo que no es cuestión de manos sino de palabras empleadas en el momento justo.
De tus ganas, ya sé, escritor, y por doses que no quede.
Namasté.
Peligrosa confesión. Pero ya lo sabes, desde tu indestructible fragilidad. Un abrazo
ResponderEliminarMi abuela decía que quien no se arriesga no cruza el charco, o el que quiere peces tiene que mojarse el culo, cosas así, Amando. (ríome).
EliminarEl peligro me teme a mí, digo yo.
Un abrazo.
Namasté.
¿Esperabas un suspiro? ¡¡pues no, ahí van dos!!
ResponderEliminarMe encantó, como siempre.
Saludos, Mónica
Ayyyyy morena.
EliminarGracias.
Namasté.
"sé que me harás añicos de silencio..." genial. Me gustó mucho tu poema. Saludos!
ResponderEliminarGracias, Francisco, sé bienvenido a este laberinto.
EliminarYa te voy a buscar por ahí.
Namasté.
Tus poemas me estan creando adicción ¡fenomenal!
ResponderEliminarY yo me alegro, Carmen. Espero no defraudarte en el futuro.
EliminarNamasté.
La buena poesía, feliz de leer!
ResponderEliminarMenos mal que hay traductores, Brem, porque yo de ruso...poco.
EliminarUn abrazo hasta tu tierra y bienvenido a los madriles.
Namasté.
El mejor cristal, Dark, el único que refleja lo profundo.
ResponderEliminar¿Para cuando poesía en 3 dimensiones?.
Mientras tanto, me alegra tu adicción. No todas pueden presumir de un fan como tú.
Un beso, Darkito.
Namasté.
Uno goza de algarabía al saber de una nueva publicación de tu parte Morgana, realmente da gusto leerte, tomarse un tiempo para la reflexión aguda e incisiva, la lectura a flor de piel estirando los límites de las sensaciones.
ResponderEliminarNamasté y que disfrutes de un agradable Domingo.
Gracias, porteño.
ResponderEliminarVoy más calmada publicando últimamente. La vida empuja por otros derroteros menos líricos, pero tiene la ventaja de que no sobrecargo las pupilas del prójimo. (ríome).
Tú me miras con buenos ojos y yo, te lo agradezco.
Buen Domingo para ti también.
Namasté, querido.