(He fusilado el tiempo del suspiro,
pasadizo secreto de la suerte
y me enfrento a la cara de la muerte,
me reconozco en ella si me miro.)
pasadizo secreto de la suerte
y me enfrento a la cara de la muerte,
me reconozco en ella si me miro.)
MdP
Decido no jugar, no estoy de humor.
Invento la retina serpentérea
y se me añica el mundo ante los ojos:
humo de marihuana
azul de azules,
vitriólica la voz de la memoria.
El mundo no esperó lo suficiente
y yo ya me cansé de estar sentada
en esta silla cruel del desarraigo
como un brazo de mar bajo la luna,
ora de luto - ora luminaria
maldecida y bendita por igual,
según soplen los vientos
del malestar ajeno en su loca acrobacia.
La vida es dura, sí, pero la muerte es más,
así que dejen ya de importunarme
con su jueguito sucio y transparente.
Abran paso mediocres,
que es de hielo mi aliento enamorado
y ya no tengo asombro que ofrecerles,
ni rumbo,
ni deriva,
ni pasado,
ni enigma.
Toda playa es un caos de arena mansa
para poder perderse y borrar huellas.
Me quiero envejecer poquito a poco
desde dentro de mí, desde mis pulsos.
Ustedes no se caen, vivan tranquilos,
soy yo la que se muere y se desliza
con un cítrico asco de letras en la lengua.
Superlativo, bordeado por lo sublime, tanto rozan tus palabras como las desdichadas municiones, tanto que a veces asusta y eso me resulta genial.
ResponderEliminarNamasté.
No te me asustes, porteño. Mi mayor desgracia es ser una loca muy cuerda, ya sabes.
EliminarMe alegra que te gustara.
Namasté.
Se hace espacio, con soberbia... Un abrazo.
ResponderEliminarA la sinceridad le llaman soberbia. (ríome).
EliminarUn abrazo, Darío.
Namasté.
Los otros son esos que, insatisfechos con no dejarte vivir, tampoco te dejan morir.
ResponderEliminarUn abrazo
Algo de eso hay Amando, pero yo suelo revolverme si me pisan. Mi abuela decía que era "el bicho que picó al tren" y no iba descaminada la mujer. (ríome).
EliminarOtro para ti.
Namasté.
Sigue jugando, Morgana, a ese místico juego de la poesía.
ResponderEliminarNamásté, amiga en la Luz.
Hasta la muerte, Luz.
EliminarUn abrazo.
Namasté.
Muy buen poema. Me gusta como escribes. Saludos
ResponderEliminarMe alegra que te guste, Francisco.
EliminarNos estamos leyendo.
Namasté.
Para todo hay momentos en la vida, Dark, hasta para hartarse del mundo y escribirlo aunque no deje huella.
ResponderEliminarOtro abrazo para ti.
Namasté.
Es interesante tu manera de escribir!
ResponderEliminarMuchas gracias por la opinión, amigo.
EliminarNos estamos viendo.
Namasté.
El mundo nunca espera, pero a todos nosotros se nos va la vida esperando.
ResponderEliminarBesos.
Yo soy culo de mal asiento, y cabeza poco paciente, esa es la verdad. De ahí los arrebatos que me dan.
EliminarSé bienvenida, Aniquiladora (casi que me da yuyu tu nombre)
¿Es algo simbólico o debo levantar armas? (ríome).
Sea como fuere, Namasté.
Mientras la leía, pensaba (lo que ya es positivo): en alguna época de mi vida me habría sentido bastante identificado con esta poesía, en la época que hacía un culto del dolor, de la tristeza, de la soberbia del agonizante eterno. Por suerte todo eso pasó, hoy me miento mucho mejor y puedo observar la vida desde su lado más luminoso.
ResponderEliminarPor cierto, no sé cómo puedan ser los días de marihuana, no porque sea un mojigato o un hipócrita, sucede que cualquier sustancia química me hace mal, mi organismo no soporta ni un simple antibiótico. Una vez casi paso para el otro lado por tomar un anti inflamatorio no esteroide. En fin...
Un abrazo.
HD
EliminarEn eso nos diferenciamos, Dib. Yo jamás me miento a mí misma. Bastante hay que mentir en la vida, esa que tú observas desde el lado más luminoso, como para dedicarme también a manipular mi propio pensamiento, mintiéndome lucernarias inexistentes para no incomodar a los demás con mis oscuridades emocionales.
Si para sentirse mejor hay que cerrar los ojos a la realidad de la vida y al sufrimiento que conlleva ser parte de una sociedad tan hipócrita y falaz como la nuestra, me temo que tendré que buscarme otro tipo de placebo, porque ese no tiene cabida en mis códigos iconoclastas. Jamás hice culto de nada humano y si me apuras, de nada divino.
Soy lo que escribo, una simple mujer de barro y furia, con todos los defectos que quieras imaginarte, pero mi soberbia, si en algún momento la hubiere, será circunstancial y por algún motivo de causa mayor, como en el poema, y no por norma que es precisamente la norma de casi todos los mediocres que juegan a ser escritores, montados en su propia ignorancia.
Y bueno, lo de la marihuana, hay que experimentarlo para saber de qué se trata, como tantas cosas, claro. Mal se puede escribir de gozo si no se ha sufrido, y de alegría si no se ha sentido tristeza, y de amor si se desconoce el odio, y de vitalidad resiliente si no aprende uno a superar las pequeñas muertes cotidianas.
La paradoja está servida, sabérsela comer y digerirla es también parte del juego.
Cuídate mucho, Dib, porque si tu organismo no soporta un simple antibiótico, lo vas a tener crudo en cuanto lleguen empujando con las rebajas y de eso, créeme, no te libra tu capacidad lumínica.(ríome).
Sin abrazos, no vaya a pegarte la oscuridad sin que te puedas inyectar en vena el antídoto y cagatum sum.
Namasté.
P.D. Se me vinieron a la mente unas palabras de Vargas Llosa con las que comulgo desde el primer verso que escribí, por eso de que hay etapas en la vida de un escritor no sólo apetecibles por necesarias, sino insuperables emocionalmente.
EliminarLa suerte es asumirlo sin hacer culto de ello, y sin mentirse para protegerse.
"...el escritor ha sido, es y será un descontento. Nadie que esté satisfecho es capaz de escribir, nadie que esté de acuerdo, reconciliado con la realidad, cometerá el ambicioso desatino de inventar realidades verbales. La vocación literaria nace del desacuerdo de un hombre con el mundo, de la intuición de deficiencias, vacíos y escorias a su alrededor. La literatura es una forma de insurrección permanente y ella no admite camisas de fuerza."
Ahí vamos...
"soy yo la que se muere y se desliza
ResponderEliminarcon un cítrico asco de letras en la lengua."
Se puede morir mil y una veces a través de la escritura, bendita sea. Solo muriendo se puede renacer con todo el ansia...
Hermoso poema, Morgana.
Pd; Te invito a conocer mi primer libro recientemente publicado. Te espero por mi espacio, será un placer recibirte.
Setefilla
Tú lo has dicho, una y mil veces. Al final es lo que hacemos constantemente, sobremorir.
EliminarEstuve viendo tu ópera prima y la compartí en mi perfil de Google.
Me alegro mucho por ti, Setefilla, enhorabuena.
Namasté.
Me ha parecido un poema fuerte y amargo como tantos días que suceden en la vida. Muy bueno.
ResponderEliminarUn abrazo.
Son estados de ánimo concretos, ohma, impulsividades.
EliminarMe alegra que te gustara.
Un abrazo.
Namasté.
Morgana, me alegro de hallarte de nuevo, ahora no recuerdo donde te leia , si era en blog, si era en algún foro, pero he estado tiempo desconectada. Y te hallo. En este inquietante poema, no deja indiferente , revuelve en la silla, ese irse sin pretender dejar huella. Pero la dejas.
ResponderEliminarUn abrazo
Seguro que nos hemos leído en www.ultraversal.com, Sandra.
EliminarYo no escribo en ningún otro sitio.
Si te inquietó y no te dejó indiferente, me doy por satisfecha. De eso de trata.
Un abrazo, niña.
Namasté.