(Con cariño y risas a Mirellísima).
Acállale la boca a la anguila dorada
que ve en lo femenino la sibilina fuente
de la vacua belleza que se finge consciente
y es la vergüenza ajena de la mujer templada.
que ve en lo femenino la sibilina fuente
de la vacua belleza que se finge consciente
y es la vergüenza ajena de la mujer templada.
Niégate a usar las tretas de quien, sin decir nada,
almibara los versos de un lirismo yacente,
la perdida en delirios de realidad ausente
que no mira de frente con la cara lavada.
almibara los versos de un lirismo yacente,
la perdida en delirios de realidad ausente
que no mira de frente con la cara lavada.
La que maquilla el alba con rubores estetas,
cabalgando un vahído donde rima violetas
con nenúfar y lirio y temblor y placer.
cabalgando un vahído donde rima violetas
con nenúfar y lirio y temblor y placer.
La que llora diamantes y sangra en los rubíes,
la luciérnaga mansa de luces baladíes
que por gustar al hombre, renuncia a ser mujer.
la luciérnaga mansa de luces baladíes
que por gustar al hombre, renuncia a ser mujer.
Gracias por la dedicatoria, Morg.
ResponderEliminarSalió nuevamente la lengua a mover las aguas y me gusta como lo hace... la acidez dice muchísimo más que lo almibarado, sobre todo expresada con la belleza de tu lenguaje. A eso me refería en tu post anterior.
La vida es, la acidificamos nosotros.
Un gran abrazo
Hablando de la acidez en el posteo anterior, recordé este soneto tan petrarquiano que empleando una lírica casi demodé habla de mi aversión al merengue, y quise que vieras que puedo ser ácida en muchos registros, pero siempre con alguna causa a la que le encuentro justificación. (ríome).
EliminarAbrazo, Mirellísima.
Namasté.
Una acida resistencia, como un golpe a la misma existencia, denunciante y dulcemente altiva, verdaderamente es un placer leerte, siempre cautivo a tus alturas.
ResponderEliminarEl porteño.
Namasté
Hay mujeres, porteño, escritoras, que me inspiran un rechazo frontal que tiene mucho de atávico. A esas me refiero en el soneto.
EliminarHombres también, no creas, porque el merengue no es exclusivo de las mujeres, pero esta vez no les tocó (ríome).
Te agradezco el paso y la opinión.
Namasté.
Precioso!!
ResponderEliminarUn besote
Pues gracias, querida.
EliminarOtro para ti, y nos estamos viendo.
Namasté.
QUE PROFUNDO POEMA... LLENO DE IMÁGENES MUY FUERTES
ResponderEliminarENHORABUENA
CARLOS
PD. MIRELLA HA DE ESTAR MUY CONTENTA
SALUDOS A LAS DOS
Cada vez que te veo con tu avatar y el nombre, Carlos, recuerdo un poema mio de hace mucho tiempo, al que le puse esa fotografía que llevas tú y que titulé "Innombrable" aunque hablaba de mí, claro. Hoy me dio por contártelo, y cualquier día te lo traigo. Nunca pensé encontrarme con ese nombre y esa foto, así que no dejo de pensar que hay sincronicidades raritas en la vida.(ríome).
EliminarMirella está muy lejos del tipo de merengosas que yo describo en ese soneto, pero quise que me conociera realmente ácida, sin dejar de lado el clasicismo.
Gracias por la opinión, cubano.
Namasté.
El falso sentido de la necesidad de enamorarse es lo que provoca
ResponderEliminarLa cursilería, la babosería, el esperpento de tanta taimada dulce, Sergio, como si fuera anómalo que una mujer se expresara en otros términos que no fueran melifluos per se.
EliminarNamasté.
Demasiado maquillaje, demasiado dulce, nos atiborra...
ResponderEliminarPues a muchos tíos les debe gustar atiborrarse, porque escriben igual que ellas. Yo me saturé de tanto merengue como vi y sigo viendo. Supongo que son maneras diferentes de concebir la poesía y hasta la vida.
EliminarNamasté.
Maravilloso soneto!! Namasté
ResponderEliminarGracias, Luz, me alegra que te gustara.
EliminarNamasté.
Bueno, Dark, nada como el alejandrino para hilvanar un mal palo (ríome). La foto, digamos que es menos clásica que el verso, pero viene a decir lo mismo en un idioma atemporal, jaaaaaaaaaaaaaaa
ResponderEliminarUn abrazo, guapo.
Namasté.
Sin palabras. Namasté
ResponderEliminarYa es difícil dejarte a ti callado, loco.
EliminarTe agradezco el cumplido.
Namasté.