La espalda de la vida.

 
 
 
Elegí soledad
pura, fría, suicida
al filo de una oscura madrugada.
Mentira por verdad:
 la espalda de la vida
se recuesta nocturna en mi almohada.
 
Toma los negros lirios
que florecen al borde
de la cuneta de los desarraigos.
Regálame los cirios
de tu mente discorde
que me levanta en vilo si me caigo.
 
Poco más puedo darte:
un minuto de asombro
por días de infecundo abatimiento.
Soy un punto y aparte
y miento si te nombro.
Tu rostro ya se lo ha llevado el viento.

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Akhenazi. Espacio a tu costado.