Reconozco a un verdugo por su cara de miedo:
la mirada huidiza, la boca balbuciente.
Lleva marcada a fuego su cruz en plena frente
y todos, sin distingos, rezan el mismo credo.
Tengo un verdugo cerca, afable y educado,
que cuando cierra puertas es un depredador:
un hombre muy pequeño, sólo un maltratador
de los muchos que abundan en el amplio mercado.
Ha contagiado el miedo al amor de su vida:
amor, amor —musita— cuando el viento golpea
y cada noche implica un nuevo cardenal.
Esa mujer miraba tras cada acometida
con unos ojos mansos de perra sin correa
aferrada al verdugo. Hoy fue su funeral.
***
la mirada huidiza, la boca balbuciente.
Lleva marcada a fuego su cruz en plena frente
y todos, sin distingos, rezan el mismo credo.
Tengo un verdugo cerca, afable y educado,
que cuando cierra puertas es un depredador:
un hombre muy pequeño, sólo un maltratador
de los muchos que abundan en el amplio mercado.
Ha contagiado el miedo al amor de su vida:
amor, amor —musita— cuando el viento golpea
y cada noche implica un nuevo cardenal.
Esa mujer miraba tras cada acometida
con unos ojos mansos de perra sin correa
aferrada al verdugo. Hoy fue su funeral.
***
Doliente y tortuoso. Identificativo de una realidad con visos de dolor irreparable. Esa ira del can suprarabioso, ese manso ademán a los de afuera, ese hijoputa endemoniado que finge ser humano y que maltrata como un vil animal a sus víctimas cercanas, ese verdugo que mata su temor con violencia de género en su nombre.
ResponderEliminarDuele tanto que avergüenza, Mor. ¡Malditos los cobardes!
Un abrazo.
Y ni te imaginas lo abundantes que son, Manu, cada vez más quizás porque cada vez se sienten más disminuidos ante las mujeres, vete a saber.
EliminarUn abrazo, querido.
Namasté.
Ay Mormor ¡qué tema tocaste! El círculo infinito o la cinta de Moebius, depende como se lo mire.
ResponderEliminarSe puede salir y las que sobrevivimos lo sabemos. Pero el rol de la víctima en esa salida es el papel más importante de la obra, porque se trata de una decisión que ya está anulada por el miedo y recuperarla implica un crack que no todas alcanzan.
No nos vamos a contar vos y yo ésto. Jajajajajajajaja. Pero está muy bien tratado en el poema como en los dos de Morbicia.
Cuánto dolor y que incompetente es la ley siempre, por lenta, por caduca, por atiborrada, por lánguida, por acomodaticia, para resolver cuestiones que, como la de género, necesitan trámite urgente porque se va la vida de la víctima en ellas.
Besoooooooooooootes
Tú lo has dicho, entre que la ley sentencia y no sentencia, la víctima se muere, si no es que la matan.
EliminarCuánto dolor, Kunoichi, y qué ansia de venganza, carajo. No veo el día.
love you, pequeñita.
Namasté
Demasiado doloroso ver que pasa el tiempo y el maltrato sigue exponenciandose
ResponderEliminarCada vez más, Sergio, porque no todas las que son están muertas, claro, hay miles esperando justicia, con la justicia colapsada.
EliminarGracias por venir.
Namasté.
Un soneto tremendo, cierto y doloroso. Son los grandes cobardes los que actúan así.
ResponderEliminarLo comparto.
Un abrazo, Mor.
Sí, cobardes con las caretas puestas para el mundo que van de machos alfa.
EliminarNi te imaginas lo que es driblar con uno.
Un abrazo, Arant.
Namasté.
Palabras y escalofrio al leerte... a veces quiero pensar que no pienso en estas cosas.
ResponderEliminarUn reflexivo placer leerte.
Besos almendrados ;)
Hay que pensar, hay que denunciar, hay que gritar y sobre todo hay que dejar de consentir.
EliminarGracias, Te
Namasté.
El miedo, la inseguridad que el verdugo descarga sin piedad en quien, en algún momento llamó "mi amor, mi vida", hoy sigue siendo un amargo y doloroso pan cotidiano.
ResponderEliminarAun en el dolor, es un placer leerte.
Abracísimo.
y la mala leche y la frustración y la competencia y la debilidad y el ansia de dominio y los celos... demasiadas cosas las que descarga un maltratador sobre su víctima, además del puño.
EliminarSaberlo no consuela, sobre todo en el caso de los psicópatas que utilizan el maltrato psicológico que tan difícil de demostrar es, pero no queda otra que enfrentar.
Gracias, Mirellísima.
Namasté.
Pocos sufrimientos superan a ese, Dark, porque ver cómo el hombre del que estás enamorada se te va cayendo a pedacitos, es algo que no superan jamás.
ResponderEliminarLo mismo da si el maltratado es un hombre manso, igual de asqueroso es, pero un hombre lo tiene más fácil a la hora de rehacer su vida, aunque el pudor, la vergüenza, lo mantiene más callado, si cabe, que a una mujer.
Tragedias que hay que denunciar, sí o sí.
Abrazo, Dark.
Namasté.
terriblemente común,sabés en Uruguay hay un grupo/ Mujeres de Negro´/se hace cada año una caminata todas mujeres vestidas de negro,flias,hijos madres de víctimas ,pero lo más terrible,el miedo anula a muchas,y en otros casos rezan sobre el cobarde varias denuncias,mira Morgana es un tema q genera tanta impotencia!!muy buen poema,crudo ,denuncia y necesario,lo comparto permiso
ResponderEliminarPara mí es más que un tema que le ocurre a las demás porque lo está sufriendo una hija mía. Te puedes imaginar hasta qué punto me afecta. Grupos como el que reseñas hay en todas partes pero da igual porque también en todas partes la justicia es lenta e ineficaz, así que las mujeres siguen muriendo.
EliminarGracias por compartirlo, Rosario.
Un abrazo.
Namasté.