Ni siquiera son mías las palabras que escribo,
ni aquellas que me dieron como una ofrenda herida,
son todas una hipótesis que imagina la vida
desde un ángulo agudo, punzante, punitivo.
ni aquellas que me dieron como una ofrenda herida,
son todas una hipótesis que imagina la vida
desde un ángulo agudo, punzante, punitivo.
Cuando nadie recuerde mi nombre inexpresivo
y el cauterio del tiempo sane la llaga abierta
de cada verso escrito, la palabra liberta
será de la mirada que amanezca en su filo:
Claridad incorpórea, cenizas del pabilo
de unos ojos prendidos desde mi boca muerta.
Morg, leí muy poca poesía en mi vida, ahora no me pierdo la tuya.
ResponderEliminarUn gran saludo.
Pues te fuiste a enganchar con una iconoclasta almática, reventadora de formas, precisamente por ser cultora de casi todas, Mirellísima.
EliminarNo te arriendo la ganancia (ríome).
Sinceramente, espero no aburrirte y poder aportarte alguna visión distinta de lo que se supone es poesía.
Un abrazo, hermosa.
Namasté.
No sé si era Gandhi (soy perra para recordar autores de cosas que me dejaron huella, para los que no me dejaron soy directamente nula) el que dijo que hagamos lo que hagamos en la vida, absolutamente todo será una insignificancia, pero aún así es importantísimo que lo hagamos... así que a mí la eternidad me queda grande, Dark.
ResponderEliminarNadie va a recordarme, descuida.
Es hermoso eso de las heroínas y los viajeros en un mundo propio. Nada mejor que un mundo propio para escapar de vez en cuando de la mierda de mundo que nos rodea.
Un abrazo, Dark.
Namasté.