El hombre que me amaba en el motel del viento
-donde el olvido llega sin pedirte permiso-
masticaba las dudas del eterno indeciso
y tenía modales de crío descontento.
-donde el olvido llega sin pedirte permiso-
masticaba las dudas del eterno indeciso
y tenía modales de crío descontento.
Un brillo matador le nacía irredento
en dos pupilas verdes que herían sin aviso,
sus brazos evitaban el dulce compromiso
que exigía su boca de tibio beso hambriento.
en dos pupilas verdes que herían sin aviso,
sus brazos evitaban el dulce compromiso
que exigía su boca de tibio beso hambriento.
Nunca me dijo amor ni descansó en mi alma,
no me dió el corazón ni una noche de calma
y en su regazo supe querer sin un futuro.
no me dió el corazón ni una noche de calma
y en su regazo supe querer sin un futuro.
En el motel del viento de las ansias frustradas
se le perdió el amor de las alas cerradas
y lo busca incansable, por detrás de mi muro.
se le perdió el amor de las alas cerradas
y lo busca incansable, por detrás de mi muro.
Evocador soneto, de verso reposado y sobrio, que se aferra a esa sensación provocada por el motel del viento, ese vivir sin futuro. Abrazos.
ResponderEliminarAmar sin futuro, sí. De eso sé yo mucho. (ríome).
EliminarGracias por venir,Amando.
Amar al aire libre es como volver a ser una fiera. Es mejor ser salvaje en una tierra de ilusiones para que éstas no se esfumen en el viento, en los pasillos del motel del viento.
ResponderEliminarBesos
Da lo mismo donde ames, la fiera va por dentro y sale o no sale, según el animal que tengas enfrente.
EliminarA veces mejor esconder el diente no sea que te acusen de asesinato. (ríome).
El motel del viento era un buen sitio.
Gracias por venir, Carlos.
Lo que son las cosas. Al cabo de los años, de blog en blog, me encuentro con Morgana, con quien coincidiera allá por el primicipio del milenio en el foro de sonetos de Poesia.com.
ResponderEliminarVeo que la pluma sigue a punto y la inspiración no descansa. Hermoso soneto.
Un cordial saludo,
El que firmara entonces: "Miguel Ardiles" (en realidad, Antonio del Camino).
Ay mater, qué sorpresa, don Miguelón. Tantísimo tiempo sin echarle la vista encima.
EliminarPor www.ultraversal.com, pasaron todos los de la tertulia aquella, hasta el mismísimo Bardo de Saldo ¿recuerdas?, pero la vida lleva y trae a la gente por los caminos y hoy en día, desconozco el paradero de casi todos.
No sabía yo de tu nombre real, así que mal podía haberte visto. (ríome).
Me alegra mucho verte y voy a pasarme por tu blog, a ver si sigues tan especial como te recuerdo.
Un abrazo, Antonio. Bienvenido.