Yo siempre fui purísimo presente,
jamás sentí añoranza del pasado,
nostalgia por la infancia
o los tiempos felices.
Lo que pasó, pasó,
me talló el rostro
con los rictus del tiempo,
mas sólo fue vigencia de presente.
Jamás he regresado a ningún hombre
de los que un día fueron en mi vida,
ni siquiera los muertos me frenaron el paso
con su recuerdo vivo e inmutable.
No me puedo jactar
de tener la memoria selectiva,
sencillamente olvido,
paso página
y deja de importarme.
El presente me absorbe en su misterio
y si hay un hombre en él
ha de ser todos juntos y ninguno,
ha de llamarse Único, Distinto, Imprescindible,
y nunca ser cobijo de futuro
ni lo menos peor del conformismo,
mientras me nazco nueva en su mirada.
Va a ser verdad que tengo algo de mantis
a la hora de matar de indiferencia,
porque no me detengo melancólica
a recordar pasiones devoradas.
Es ahora y aquí,
es sólo hoy,
todo lo más ayer, quizás mañana,
y la fragilidad del día a día
a punto de quebrarse por el riesgo.
Sólo el olvido mata mientras vives.
Bella poesia.
ResponderEliminarGracias, Antonio, muy amable.
EliminarAbrazo.
El recuerdo, quizás, justo en el momento que estás recordando, pero yo hablo de olvido, Dark, ergo soy presente.
ResponderEliminarLos regalos del pasado suelen llegar con lazos luctuosos, así que ni los necesito ni los deseo.
Soy así de descastada.
Un abrazo, guapo.