Estos días de ti.




Estos dias de ti me apaciguan las noches
mientras la lluvia siembra cristales en las rosas
y ahoga las sospechas del ojo vigilante
como si se me hubiera nublado la memoria.

Hay un impasse forzado en tu rodar frenético
y un reto a mi paciencia de impaciente demora,
hay un punto en el mapa donde ubicarte entero
aunque el peligro sea estela en tu derrota
y aunque la noche sea, interminablemente,
un latido incansable de negritud amorfa.

Nadie podrá creer que porque estés sujeto
a máquinas, a tubos, a controles y ampollas,
la tensión de saberte en jaque día a día,
se me esté diluyendo en la sangre incolora.

No sé si aprenderás que no eres invencible
ni sé si servirá para apagar la antorcha
de la osadía eterna que te enfrenta a la muerte
y pernocta en la curva de tu cínica boca.

Tendría que tener una lengua prestada
para escribirte cartas ligeras y afectuosas,
pero ya ves, te escribo con la verdad desnuda
epístolas manchadas de sensaciones hondas.

Ya sé que volverás, adicto a la vorágine
a jugarte la vida a punta de pistola,
pero cuando renazcas al vértigo, de nuevo,
algo quedará en ti de todas estas horas
en que sólo escribir mantiene tu cordura
ante el virus maligno de las entrañas rotas, 
algo que frenará a Hyde cuando amanezca
y entre el caos en vena como una insana droga.

Yo sigo con mi vicio de mirarte a los ojos
desde mi propia guerra, tan dura como sorda,
pero necesitaba decirte lentamente
lo mucho que me calma ubicarte en las sombras.

Estos días de ti me apaciguan las noches
como una mano fresca en la frente ardorosa.

Nautas

Googleros