A media lengua.





Ahora que medio muda,
medio viva o medio muerta
(que para el caso es igual)
ahora que estoy a medias
tocando fondo y ni el fondo
es tan fondo como era,
que de tanto pelear
se me acaba la pelea
y no me estimula el verso
ni realidad ni quimera,

ahora que de mañana
parezco de noche abierta
y soy un zarpazo oscuro
en medio de su belleza,

que la ilusión no me toca,
que el odio no me envenena,
que el amor está exiliado
y la muerte está en la puerta,

ahora que la mediocre
que me habita se subleva
y es la única que sale
a la calle de la pena
vestida de desmemoria
y ahíta de indiferencia,

ahora que pienso en tí
tan jugado en la tragedia
y tengo claro que Dios
de nosotros no se acuerda,
cuando por los hospitales
dejamos las rosas negras
de la sangre corrompida
en insumisión perpetua,

y pienso, no somos nadie,
dos locos que nunca rezan
porque saben que al final
de nada sirven las quejas
y de blandos lacrimógenos
están las iglesias llenas,
y no está el horno de Dios
para tartas violentas
que no tienen voluntad
ni propósito de enmienda.

Ahora que ya no inspiro
deseo por las aceras,
dicen que tierno me miras
cuando lees viejos poemas.

De tu cárcel a mi cárcel
(fíjate si seré terca)
yo sólo veo al salvaje
que sin ninguna estrategia,
por quitarme la mordaza,
hace uso de su fuerza
y descerraja en mis ojos
dos tiros de vehemencia.

De tu cárcel a mi cárcel,
dinamitando las rejas,
te estoy contestando, hebreo,
ahora y a media lengua.


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