ahora que el silencio es como un clavo
en la garganta abierta de la noche
y que mi voz no sueña libertades
porque la jaula es lo menos malo
en la garganta abierta de la noche
y que mi voz no sueña libertades
porque la jaula es lo menos malo
ahora que me duermo tarde y nunca
por esta vocación de centinela
que se me ha despertado en el instinto
como la tos en el tuberculoso
con la fuerza implacable del vacío
que se gesta en la sangre de los solos
por esta vocación de centinela
que se me ha despertado en el instinto
como la tos en el tuberculoso
con la fuerza implacable del vacío
que se gesta en la sangre de los solos
ahora que mis ojos no se ríen
aunque mi mano escriba carcajadas
y que la primavera es un sarcasmo
que no puedo enfrentar sin aturdirme
con el hachís prohibido de tu boca
aunque mi mano escriba carcajadas
y que la primavera es un sarcasmo
que no puedo enfrentar sin aturdirme
con el hachís prohibido de tu boca
ahora que cruzaste el horizonte
y copulas por fín con la utopía
y ves lo que estás viendo sin cristales
sin un intermediario que te tuerza
la mirada en su largo recorrido
y copulas por fín con la utopía
y ves lo que estás viendo sin cristales
sin un intermediario que te tuerza
la mirada en su largo recorrido
ahora que estarás vivo de celos
como antes de morir estabas muerto
atrévete a dudar de si llegué a quererte
atrévete a decir que no te quiero
como antes de morir estabas muerto
atrévete a dudar de si llegué a quererte
atrévete a decir que no te quiero
Sí, todo eso y muchas más cosas absurdas que ocurren cuando hablas con muertos.
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