Yo no busqué volar con estas alas tísicas
ni salvar las distancias entre el quiero y el puedo.
Yo decía jamás si intuía la entrega,
tapándome el escote de mis ojos de estreno,
era una mano arisca que no se sorprendía
de no ansiar la caricia ni el golpe del recuerdo.
ni salvar las distancias entre el quiero y el puedo.
Yo decía jamás si intuía la entrega,
tapándome el escote de mis ojos de estreno,
era una mano arisca que no se sorprendía
de no ansiar la caricia ni el golpe del recuerdo.
Estaba ensimismada deliberadamente
sabiendo que no habría penúltimo regreso.
Si me besó la lluvia en un perdido otoño,
lo olvidé como olvido que un día tuve miedo
de no poder amar tanto como me amaron
los hombres que no amé con suficiente empeño.
Yo no buscaba nada. Estaba aquí, tranquila,
feroz si hacía falta defender algún sueño
que no era el mío nunca, porque yo no soñaba,
era una flor insomne viendo pasar el tiempo.
Tampoco te busqué, pero llegaste
a horcajadas del viento,
como llegan los hombres malheridos,
oscuro y violento.
Ahora, ya lo ves, sería inútil
decir que no te siento.
sabiendo que no habría penúltimo regreso.
Si me besó la lluvia en un perdido otoño,
lo olvidé como olvido que un día tuve miedo
de no poder amar tanto como me amaron
los hombres que no amé con suficiente empeño.
Yo no buscaba nada. Estaba aquí, tranquila,
feroz si hacía falta defender algún sueño
que no era el mío nunca, porque yo no soñaba,
era una flor insomne viendo pasar el tiempo.
Tampoco te busqué, pero llegaste
a horcajadas del viento,
como llegan los hombres malheridos,
oscuro y violento.
Ahora, ya lo ves, sería inútil
decir que no te siento.
Las disyuntivas no se acaban nunca, Jorge, las sorpresas tampoco.
ResponderEliminarLo peor llega cuando se pierde la capacidad de asombro.
Que no te ocurra nunca es lo que te deseo porque eso, te hará seguir escribiendo.
Y yo que lo vea...
Más abrazos, Dark.