Tal vez por ser el único
que se deja violar por la esperanza
sin que la muerte pueda someterle
bajo el escombro gris de los fracasos
y el único que se presta a su juego de rol
y le ofrece la voz y se licúa
seminal y entregado
sobre su obscenidad de lúbrica exigencia.
que se deja violar por la esperanza
sin que la muerte pueda someterle
bajo el escombro gris de los fracasos
y el único que se presta a su juego de rol
y le ofrece la voz y se licúa
seminal y entregado
sobre su obscenidad de lúbrica exigencia.
Porque sin lógica
siempre buscas la hendija
por donde el sol penetra a incinerar pudores
proclamando la vida
y no hay rencor que en tí
ponga sus huevos trágicos
de parásito hiriente.
siempre buscas la hendija
por donde el sol penetra a incinerar pudores
proclamando la vida
y no hay rencor que en tí
ponga sus huevos trágicos
de parásito hiriente.
Acaso
porque en plena desgracia
no vas de desgraciado lastimero
ni te complaces en hozar miseria
para compadecerte de tí mismo
y pasas, violento y rasante,
por donde otros se hunden sin remedio.
porque en plena desgracia
no vas de desgraciado lastimero
ni te complaces en hozar miseria
para compadecerte de tí mismo
y pasas, violento y rasante,
por donde otros se hunden sin remedio.
Quizás por esa fe de indómito creyente
con hambre insoslayable
sin un Dios primordial que llevarse a la boca
o por esa obsesión que sólo los intensos
tienen por adorar lo femenino
que les marcó los genes
con el poder del sexo absolutorio.
con hambre insoslayable
sin un Dios primordial que llevarse a la boca
o por esa obsesión que sólo los intensos
tienen por adorar lo femenino
que les marcó los genes
con el poder del sexo absolutorio.
Será porque me das
una de cal y otra de arena
que sigo palpitando en tu palabra,
pagándote en silencio la deuda prometida
como una rea más
-sin prioridades-
en esa galería de perpetuas
de tu cárcel de viento.
una de cal y otra de arena
que sigo palpitando en tu palabra,
pagándote en silencio la deuda prometida
como una rea más
-sin prioridades-
en esa galería de perpetuas
de tu cárcel de viento.
Lo de desgraciado lastimero no es lo mío, negra y debe ser por eso que, como tampoco es lo tuyo el reclamo perpetuo de atención a su ombligo que tantas minas ejercen, podemos querernos y respetarnos hasta que la muerte nos separe.
ResponderEliminarSiempre me decís que el amor sin admiración no va a ninguna parte y estamos plenamente de acuerdo en eso, aunque yo creo que justipreciar la literatura del otro, nos ha colocado en un punto exquisito, en el que no competimos por ver quién es el mejor (cosa tan común en parejas de escritores), sino que nos complementamos y potenciamos desde el saber al otro a nuestro lado, como lo necesario para ese estímulo vital que suelta la amarra de la escritura.
Entonces vos decís que yo soy muy sobrio en los comentarios que te hago, cuando otros se deshacen de alabanzas, pero si de algo también podés estar segura, es que si tu literatura no me hiciera efecto, yo no estaría después de tantos años, al pie del cañón como en el antes aquel del descubrimiento mutuo.
Ya ves. También se me dan las parrafadas sin estar ni ebrio ni celoso ni plantando bandera o demarcando territorio, porque no necesito hacer nada de eso, ya que la comunión va más allá de esas tonterías de un momento y si en algún lugar nos vamos a entender, es en las letras, siempre, porque ese es nuestro mundo, donde vos sí, sos lo femenino que me atrapa con poemas como el de aquí arriba y la infinidad que yacen bajo él.
Tu capacidad poética, negra, no tiene tacha. Tu letra tiene poder y tiene convicción, es personal y dura, universal y sólida, y no se parece a la de otra gente que se parece toda entre sí. Es una voz definida.
¿Se puede pedir más de un escritor?
Es parte de tu idiosincrasia ser sobrio y hasta seco conmigo en los comentarios, pero de sobra sé cómo te afecta lo que escribo. Tampoco te he comparado con nadie, negro, porque efectivamente, recibo muchas alabanzas pero me queda la confianza de que en Ultraversal no suelen ser gratuítas. Has de reconocer que lo tuyo no es precisamente largar como te ha dado por largar hoy conmigo, pero sí escribir y ahí se te va la sobriedad al carajo y eres una bala disparada a la retina.
EliminarNos conocemos demasiado desde lo profundo, como para no entender el porqué de la parquedad o del arrebato.
Igual me ha emocionado y mucho lo que me dices porque las "duras" también necesitamos de vez en cuando del reconocimiento de quienes admiramos a nivel literario, lo que no quita para que también me guste tu forma de ser, locuaz o mudo.
¿No dicen que en la variación está el gusto?.
Siempre serás un indómito, Akhenazi, un iconoclasta, un rebelde y para saber que es algo inamovible, no hay más que leerte con atención.
Lo de quererte, no es más que un daño colateral por ese espíritu tuyo indomable y yo sólo espero tener ocasión de poder seguir disfrutándote a full.
No nombres la soga en casa del ahorcado, que ni tú ni yo lo tenemos demasiado claro (ríome) pero dudo que algo o alguien nacido de madre nos pueda separar, porque
No tengo que buscar excusas para quererte
ni inventarme tu cuerpo.
No es tu cuerpo lo que me une a tí.
Es todo lo demás:
lo que no invento.
Gracias, escritorazo.
Nombro bajo la lluvia
ResponderEliminarlo indómito de nuestra libertad.
(Puedes descreerme, pero no es un plagio, es una increíble casualidad, acabo de escribir ese poema... Serás sobruja?)
Ah, es preciosa tu entrega, sí. Tu voz es unívocamente tuya, absoluta y ultraversal.
Un abrazo.
Seguro que es para Jordana ¿no? FAAAAAAAAAAAAAA
Eliminarcomo acierte es que va a ser verdad lo de mi brujería. (ríome).
Gracias por la opinión, Manu. Estáis los chicos que lo tiráis con esta humilde juntaletras.
Qué mal me sienta la falsa modestia, carajo. (ríome).
Muchas gracias por seguirme y adentrarte en mi humilde espacio...
ResponderEliminarEspero volverte a ver por ahí.
Te sigo para poder volver a leer tus bonitos textos :)
un abrazo ^^
Me verás Flowher, sin duda.
EliminarGracias a tí por venir.
Un abrazote.
Es un encantador de serpientes el Akhenazi, Dark, puedes jurarlo y lo que es peor, sin proponérselo, limitándose a ser él sin fingimientos.
ResponderEliminarUn consejo: no te lo pierdas. (guiño)