No va a cambiar el mundo por quererte
ni el sol brillara más porque me quieras.
Tú desolado y yo con las ojeras
de una Gautier que mustia se pervierte.
No va a cambiar la vida por no serte
útil para la guerra sin fronteras
en la que el corazón de mis esperas
le hace carantoñas a tu muerte.
Adolorido tú, con la consciencia
de quien harto de ver incongruencia
se va despetalando poco a poco.
A la intemperie yo, torcaz sin techo
y un motín de silencios en el pecho.
Sólo junto pedazos si te evoco.
Fantástico soneto. Que bien escribes, Es una pasada.Abrazo.
ResponderEliminarGracias Mila, me alegra que te gustara compy.
EliminarAbrazo para ti.
¡Qué hermosura de poema, Mormor!
ResponderEliminarEl último terceto tiene eso magnífico que tiene la sencillez para resolver la ecuación poética planteada desde la altura.
Besooooooooootes
Qué bueno verte por aquí, China, y a gusto con lo que lees.
EliminarGracias por venir, loquita.
Un beso.
Genial soneto, precioso.
ResponderEliminarUn abrazo.
Uno más, Jorge. Si te gustó, yo contenta.
EliminarGracias por decírmelo.
Otro abrazo para ti.
A veces imagino los contornos de tu alma así, torcaces y sin techo, con las alas henchidas de amor y bellos tatuajes
ResponderEliminar... y el tiempo inconfundible si apareces.
Eres enorme, lo sepas.
Torcaz sí pero me temo que con pocas plumas en las alas, Manu.
Eliminar¿Enorme? pero si no paso del 1,60, loco (ríome).
Gracias, golfo, tú eres un sol.
Y yo rearmo mis mundos sin te pienso. Al final es eso, negra. Nos tocó estar lejos esta vez. Igual, es como digo, si estás, mis mundos se ordenan enseguida. Tenés ese don para conmigo. La vida de este loco se hace un poco más sencilla. Tenemos un oasis, negra, el nuestro. Yo jamás me olvido.
ResponderEliminarנשיקות
Yo tampoco me olvido, Gabriel, ni de ti, ni del oasis.
EliminarPor cierto, todavía no sé si te gustan los dátiles. Lo digo por seguir plantando palmeras o pasar directamente a los limoneros (ríome).
La mía (la vida) contigo se complica más de la cuenta, pero no quiero pensar qué sería sin tu intensidad.
נשיקות
Puede que tengas razón y haya que abrazar a la poesía, igual que se abraza el dolor hasta que se agota.
ResponderEliminarYo me alegro de que no salgas vacío. Ese es mi aplauso, Jorge.
Y no seas vagoneta, el soneto no es más que una estructura perfecta, insuperable, al servicio del poeta, cuando tiene cosas que decir.
Otro abrazo.