No es lo mismo

 
 
 
No es lo mismo observar
como voyeur morboso
el juego del amor y sus deslices
que ver capitular
a un hombre cauteloso
sobre el tablero de tus cicatrices.
 
Déjame murmurar
súcubo en tus oídos
alguna perversión convulsionaria
que nazca en el lugar
de los ritos prohibidos
para la boca feble y rutinaria.
 
Si me vas a mirar
ponte gafas oscuras
que la noche requiere anonimato
para poder gozar
sin falsas ataduras
de la impúdica voz del desacato.
 
Llega multicolor
reptante culebrina
y métete en el fondo de mi almario.
Esta noche mi amor
es lengua viperina
que parte en dos tu oscuro enigmatario.

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Akhenazi. Espacio a tu costado.