Somos compás sin fin, el tempo impuro
de la metamorfosis del instinto,
el camino virtual del laberinto,
un latir de cristal para un conjuro.
Somos lo que escribimos. Claroscuro
que nos muestra lo igual siempre distinto,
la ilusión de crear un mar corinto
y teñir de belleza el gris futuro.
Me niego a ser real, como me niego
a maquillar sentires para un mundo
que no he elegido yo con mi albedrío.
El que quiera verá, si no está ciego,
porque lo que resalta es lo profundo
cuando corren los versos como un río.
Pues no lo tengo claro. Supongo que el tuerto verá las cosas más planas aunque el cerebro se encargue de complementar los contorno. Tampoco apreciará todos los matices de la realidad, como tu ironía, y Avatar seguro que no la ve en 3 D, eso seguro.
ResponderEliminar¿Tú crees que si yo fuera real iba a perder el tiempo escribiendo poemas?
Dale,no te pongas bizco con tanto brindis.
¿Lo has cogido? Pues suéltalo, que da calambre.jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Un beso, guapo.