Improvisa el amor, como improvisa
el odio y la batalla de los sexos.
el odio y la batalla de los sexos.
Cerebro reptiliano,
-puro instinto
que a golpe de cultura
sujeta entre las piernas doloridas,
como sujeta el alma
de todas las mujeres expectantes
que indagan en su adentro transparente.
Sin ataduras, siempre repartido,
con su perfil de orfeo en desafuero
y protector de eurídices levísimas
que alza la bandera de las frágiles
figuritas de azúcar glass vidriado
y mueve el engranaje del suspiro
con la inconsciencia propia del salvaje
a quien la vida asombra todavía.
Y a mí
me asombra él
que viene de la muerte
para fingirse vivo si copula
con la resolución de un incansable
levantador de mitos.
Se me oscurece el día con su espíritu
que añora impredecible,
lo místico de sí,
lo insobornable
que entrega solamente a las mujeres
de piel tangible y uñas verdaderas.
El resto somos carne de cañón,
bocas para el olvido, prostitutas
de la desolación de un mal augurio.
El antes y el después del intelecto
que pierde la partida con los pulsos.
Sentir es suficiente en este mundo
de espejos, claroscuros, claraboyas,
troneras y trastiendas jubilosas,
con las sentinas llenas de cadáveres
que renacen con cada nuevo nick.
Como el primero.
Como el primer amor descoyuntado
por la impaciente carga del deseo
que tatúa su rostro en la memoria,
implosiona en los ojos y en el sexo
de la mujer-papel que trastabilla
por la blancura rota de un orgasmo
de alguna dimensión irrepetible.
Índigo la razón, índigo el verso,
índigo la falacia de la letra,
índigo la verdad-escalofrío
del senti-miento vivo
de una muerta.
que pierde la partida con los pulsos.
Sentir es suficiente en este mundo
de espejos, claroscuros, claraboyas,
troneras y trastiendas jubilosas,
con las sentinas llenas de cadáveres
que renacen con cada nuevo nick.
Como el primero.
Como el primer amor descoyuntado
por la impaciente carga del deseo
que tatúa su rostro en la memoria,
implosiona en los ojos y en el sexo
de la mujer-papel que trastabilla
por la blancura rota de un orgasmo
de alguna dimensión irrepetible.
Índigo la razón, índigo el verso,
índigo la falacia de la letra,
índigo la verdad-escalofrío
del senti-miento vivo
de una muerta.
Qué poemazo, negra.
ResponderEliminarTodo un derroche de recio talento, mamucha.
Ningún talento más recio que el tuyo, jaim.
EliminarNo sé lo que pasó que no salió mi respuesta, pero no creas que me olvidé de tí. Todavía estoy viva y para eso, tendría que estar muerta.
Me alegra que te gustara, comanche.
Tú mujer-hombre, tú que tienes en los filos
ResponderEliminarde la lengua una prosa aguda y los versos
fálicos y bífidos son pétalos de alondras
que mágicas se adentran en la carne
inocente del que acude a tu trampa.
Tú palabra de mujer-hombre, dulce como un cactus,
o amarga como un beso jamás dado, tú
que escribes hasta perforar los corazones
aun de los más férreos quelonios, transmutas, sí
tú, la acidez del sulfúrico en la sedosidad
de unos dedos
imaginarios y hábiles
por la soledad de una espalda y recorres, tú,
mujer de fortalezas, los pretiles gatunos
de las madrugadas y los sórdidos bares de los ebrios
abandonados, hasta erizarles los huesos
y convertirlos a tus dogmas
con ese pragmatismo
que circula a raudales por el azul de tu tinta,
por la sonoridad de tu pulso,
por la sinfonía a miel de tus poemas
más cárnicos.
.
Impactante su obra, toda ella y esta más.
Habré de alejarme de su territorio o me llevará a abandonar
todos los míos.
Tenga un beso, Bruja, rechácelo que he de habituarme a renunciar
a mis dosis.
Qué despliegue hermoso, Vaiper. No sé qué decir. O sí.
EliminarAténgase a las consecuencias porque esto voy a ponerlo en generales, a ver si se ruboriza mientras le corre a gorrazos alguna otra musa.(ríome)
¿Va a huir otra vez de la quema? Lo que debería hacer es volver a Ultraversal, que todavía hay gente por allí que merece la pena y seguro que se alegra de verle, como me alegro yo.
El beso me lo guardo (en el bolso, claro) sólo rechazo los de algún baboso que otro, maricomplejines, y no es el caso. (ríome).
Venga otro beso.
La frialdad que sacude como un calambre mi espinazo, no es fruto del frío nocturno de este invierno marchito, sino de la electricidad continua que tus letras me produjeron.
ResponderEliminarImpresionante.
Gracias, Jorge, me alegra que te acalambrara (ríome).
EliminarEres un encanto.
Un abrazo.
Pues créetelo porque, fatalmente,es cierto.
ResponderEliminarGracias por estar, Dark.
Estimada Morgana.
ResponderEliminarEs un placer a los sentidos y al intelecto leerte.
Me he permitido publicar una de tus poesías en mi recién inaugurado blog “Poesía de Otros” en el cual espero hacer una especie de antología poética de algunos escritores que actualmente publican en la red y que están enriqueciendo con su gran aporte a la literatura del ciberespacio.
http://raborauniverso.blogspot.mx/2012/12/como-el-primer-amor.html
Si tienes algún inconveniente, por favor no dudes en hacérmelo saber.
Con admiración
Lilia
Ningún problema, Lilia.
EliminarAgradecerte la deferencia y alegrarme porque algún poema mío te haya tocado corazón.
Ya voy a pasarme por tu blog y agradecértelo personalmente.
Estás en tu casa, ponte cómoda.
Un abrazo.