Camuflaje.

 
 
 
 
La letra sigue y yo vuelvo a mi centro
no más desvencijada que otras veces,
y camuflo el dolor y así me creces
a punto de romperme cuerpo adentro.
Me sorprendo pensado turbideces
que nunca han de llegar a tu pupila
y me da igual salirme de la fila
y en la trinchera de este despropósito
abandonar mis huesos en depósito
mientras un tren de ausencia descarrila.
 
Y menos mal que el ego y la paciencia
me mantienen erguida pese a mí,
y me exigen que afile el bisturí
para la cirugia de emergencia
que surgirá, sin duda, en la inclemencia
cuando la soledad lo ocupe todo
y tenga que olvidarme hasta del modo
en que, loco por mí, me vuelves loca.

Ay, mientras tú regresas a mi boca
yo me mutilo el nombre y el apodo.

Nautas

Googleros