Si hoy me devoras tú




Si hoy me devoras tú
como la tarde al cubano
(el de la magia en la lengua
y el corazón habitado
por musas trascendentales
que hacen de los hombres, sabios)

te voy a tener que dar
la llave de mis candados
y el ojo en la cerradura
porque espíes a lo largo
y ancho de mi oscura vida
y desde el anfiteatro
veas pasar a la Reina
que va vestida de andrajos
con rémoras en los pies
y grilletes en las manos.

Una Reina que no reina
ni siquiera en su pasado.

Porque sepas que son cepos
para tu cuello, mis brazos
y son mis ojos lagunas
verdeando desacatos
y mis piernas las cariátides
del templo de los pecados
y mi boca un avispero
que ensaliva aguijonazos.

Porque sepas del enigma
de mi pensamiento abstracto
y se disipe la niebla
que guarda mi anonimato,
te voy a tener que dar
la clave de mi fracaso
la contraseña del odio
con que me siguen los pasos
los aspirantes a Reyes
que no se ajustan los machos.

Si después me quieres más
no olvides que te he avisado.

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