Hiperglucemia.




Detente y actualiza
el código binario de la risa,
que hoy no tengo ganas de reirte
el mismo chiste eterno y consabido.

Aparca y moviliza
la estulta seriedad que estabiliza
el ansia saltarina por sentirte
el amante perfecto y comedido.

No vengas con la prisa
pegada al corazón de la camisa,
ni me traigas las sobras de un banquete
que intuyo descarnado.

Tu índice de azúcar sacraliza
las venas de cualquier sacerdotisa.

Ni carne ni pescado.

Nautas

Googleros

Akhenazi. Espacio a tu costado.