No vayáis a matarlo.




Aún no me ha besado lo suficiente,
no ha llegado a la cumbre de mis vacíos,
no chirrían sus huesos contra los míos
ni ha rozado la médula de mi mente.
No vayáis a matarlo con la mordiente
bala que busca el alma de su memoria,
bajad las putas armas que está mi historia
colgando de sus labios de semental
y anda la primavera en su bacanal
preñándome de versos, masturbatoria.

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