Me cruzo con sus ojos.




Me cruzo con sus ojos por la calle
 y apenas me mantiene la mirada,

anda con prisa todas las aceras
 y se dilata sobre tantas camas
 que no vale la pena imaginarse
 un puente levadizo a la nostalgia.

 Se está haciendo difícil coincidir
 en este tráfago de lucha diaria.


 Mientras la indiferencia va reptando
 turbias viscosidades por las sábanas
 la noche se apoltrona. Llega el sueño
 instilando veneno en mi almohada.

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