Haciendo memoria. Jota Azimut. Acróstico, Tejedora de patíbulos y Secretos inconfesables.




Me apartas de un mar como tus ojos
objeto de mis propias infinitudes
riendo su adiós en mis pupilas,

girándome los labios tiernamente
absorta en la saliva y en los besos
- negados tantas veces -
aleja la saeta que el destino nos inflige,
detienes

 el tibio vendaval
para que nunca
acierte a conseguir tantas palabras
lucientes como faros
altivos en los rompientes y tu figura,
como diosa de la luz y las mareas
izada en la noche,
oscura como túneles,
sangra en mí su tenaz escapatoria por los versos.
(J.Azimut)


***


Por si vienes y no me ves como siempre
o por si acaso resucitas en primavera
o tienes en los pasos un futuro hermoso
sin mis causas

y yo,
mudo,
no siento
tu pálido crujido en las palabras
y te acechan
completamente sola en los caminos,
entre arbusto,
con el hielo que se fragua
de amargo escalofrío
y te asola la piel y la garganta
y los iris y la lengua
y los sueños…

Por si crees en mis traiciones
o no crees más en mí,
por si ingrata me desistes
y certera y cruda
me expulsas de tus días,

por si acaso te me evades

del otoño

y deshoja tus manos de caricias,
te digo que ahora que me hallo
tranquilo en esta paramera,
en este cálido silencio,
en esta tristeza ineluctable,
en mi yo más yo que jamás viste,
ahora
te escribo este poema,
el último,
quizás el único poema
(si acaso es esto un poema)
a tu nombre
que pueda conciliarme con tu olvido,
con tu olvido,
con todo los olvidos que me guardas

transparentes,

polvorientos.


***

Secretos inconfesables.

Porque me llegara demoníaca,

os lo juro,

porque me llegara como un ángel demoníaco
e invisible
caída tierra adentro,
pedregosa,
fatalmente rearmada de alfileres,
cruda y mágica,
cruel como un pájaro
de hielo,
hermoso,
evanescente y vítreo
como un ojo despiadado
que todo lo viviera,
poderosa y astral como una bruja,

porque así me llegara alguna vez
desde otra dimensión
en que hirvieran pócimas y versos
y recias espinas en racimos
brotadas de sus vísceras,

porque
pese a su acorazada resistencia
la hirieron
y me hirieron
o acaso
nos hicieran más torreón,
más altiva fortaleza,
más incisivos combatientes,

nos hirieron quizás
o no
con piras de palabras
y con enigmas de diosa inmensurable
carente de carne en los incendios
y de lengua en las cadenas
y hecha su figura a los patíbulos,
ataviada por las musas,
con su ingenio de avispa loca en los iris,
de lágrimas antiguas o recientes
hiel adentro
ataca y muerde y despieza
y filosa
eventra a los monstruos
y los rumia y se ríe y me afectan
sus enormes carcajadas
en enormes carcajadas
y después reflexiona e in-mutable
fiera que leal disfrazase su ternura
de murallas,
de salitres en las heridas,
de cicuta verdadera por los dedos
cruje laberintos y extravía
o reencuentra a los perdidos
a su antojo de líder gineceo
y entonces, mujer,
lectores,
entonces
todo se asemeja a una batalla,
a una lucha ir-racional,
a una rendición innecesaria ante su avance,
al paisaje herrumbroso de la mies
cuando siegan
sus tallos y genista
el lienzo de su voz,
inconfundible,
invariable,
asciende en llamaradas
y se hace mar,
ternura, mantis afectuosa
que requiere en su hambre,
sólo,
la médula esencial de la poesía
y la devora
y la domina y la gana feliz para su causa
y la hace grande,
grande como un templo,
como una inmensa catedral
abierta a las estrofas

y ágil

acierta con el tono de la tinta

y escribe
y escribe

acentos, puntuaciones,
música,
sueños, experiencias, aventuras
amores y jardines y crudezas
y llagas
y escribe ...

– ¡Créanme! –

también escribe impudicias,
palabrotas, desvergüenzas,
desvergüenza,

eso os digo…

y escribe

adioses hermosísimos en la noche
y con ellos
apaga las estrellas y desnutre
el jolgorio de la luna y se la lleva
dejándome sin verbo,
mudo
y tan triste,
tanto
que el insomnio se me hace más insomnio,
un insomnio interminable
como una mar de acero,
como un desierto poblado de osamentas,
árido y rudo,
brumosamente fértil

- su diálogo -

Y se va,
se va
con el signo que tienen los poetas de poetas
grabado en la memoria,
se va de una forma indecible,
cómo os digo:

Se va dejando un hueco en que incita
a soñar su geografía,
a seguir el canto de sus mapas,
el eje de su brújula,
a seguir pensando en las ideas
(entregadas y generosas),
que en torrente,
ha ido sembrando en la distancia,
en la enigmática distancia de los píxeles.

Hasta otra Áspides,

hasta otra,

h
a
s
t
a

o
t
r
a...


y un beso.

- ¡Ay, sólo un ...!


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