El veneno está en la lengua.






A Jota Azimut
(Poeta)


A este paso te vuelves legendario,
tú que vives ajeno a las leyendas
y aséptico seccionas la palabra
eludiendo su arteria principal,
porque no te salpique la sangre que transgredes.

A este paso
 -dulce canalla mítico-
el arúspice que se esconde en tus ojos,
se duerme en la necropsia del impulso
con que descuartizabas corazones
de vírgenes con dientes leopardinos
debajo de la falda,
que inmolaban sus teatrales vísceras
en aras de tu albatros.

Quién hablará por tí, salvo su mansedumbre
ahíta de procaces desmesuras.
Quién morderá el palangre que se mece aburrido
en tu mar de sarcasmo.

Donde la mar termina
el bisturí del sol saja el futuro
y ni siquiera existe la noche de la hembra,
todo lo más un hombre que es más hombre,
más fuerte,
 más compacto,
 más terreno,
cuando teme ser más delicuescente.

Cómo voy a olvidarte si apenas te conozco
o te conozco tanto que no serás recuerdo.

No digas nunca más,
ni éste es el último
(versolibristaincólumeorfeodesahuciado)
si caminas despacio hacia el patíbulo
de la mano de Eurídice, temblando.


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