Canalladuras I





Si te quitas las gafas y en tu pupila
puedo ver lo que escondes con tanto celo
y dejas de escurrirte como una anguila,
me olvido de mi clásica retahíla
porque la letra fluya sin un recelo.

No compitas conmigo al "soy más chulo
que cualquiera al que hayas hincado el diente"
porque te digo abierta y sin disimulo
que a tahúr no me ganan, jamás reculo
cuando me juego el verso con aliciente.

Olvídate de todo lo que aprendido
guardas en la mochila del desacato
y regálame el verso recién nacido
de tu boca insumisa. ¿Has comprendido
que a mí no me interesa pasar el rato?

Cuéntame por qué escribes, qué estás sintiendo
con dejarte la piel en la zona oscura.
Qué ganas inmolándote en el estruendo
de tanta lengua vana, reproduciendo
la metáfora invicta de tu locura.

Porque doy lo que exijo, exijo un mundo.

La paradoja, entonces, está servida:
el pálpito vibrante de lo profundo
es lo que yo deseo desde el fecundo
hontanar de silencios que engendra vida.

Nautas

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Akhenazi. Espacio a tu costado.