Caracoleo



 
 
 
Dímelo despacito como si fueras
un caracol subiendo por la pendiente
de tanta indiferencia de torvo diente
que va marcando el paso por mis aceras.
A ver si se me borran estas ojeras
con algún truco a base de maquillaje
o bebemos de un trago cualquier brebaje
que nos incite al juego de la verdad.
Y sálvese quien pueda en la intensidad
de las lenguas corsarias al abordaje.

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