Cara de perro


De la procacidad a la ternura
como poseso vas, casi engreído
por ser parte de un Dédalo prohibido
en el que nos movemos con soltura.
Poner cara de perro a la amargura
y disputarle al sol su hegemonía,
es patrimonio de la fantasía
que cada cual le pone a la distancia.

Mi presente viaja en ambulancia

a punto de morir de lejanía.

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Hierro para tu mármol de Carrara
y horadando tu carne, te torturo,
sin anestesia previa y sin apuro,
exigiendo belleza a tu alma clara.
En tu entresijo busco la más rara
de las vetas que guardas escondida,
laberíntica trama malherida
que esplenderá en tu bloque de cantera.

No esperes de un cincel la primavera
si sientes que golpeo estremecida.


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 Por algo es que me quieres y te quiero
lejos de la pulsión convencional.
Lo nuestro no es la unión ocasional
de dos perdidos sin agarradero.
Líquida consistencia de aguacero
que no termina nunca de caer,
tu voz sobre mis formas de mujer
con la algazara ingenua de tu esencia.

De vos me gustá incluso la violencia
que derrochás por no saber perder.
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Akhenazi. Espacio a tu costado.