Con-versas IV

 
 
 
No te fíes de mí para tu vuelo
por los altos peldaños de la gloria.
Yo huyo hacia adelante sin memoria
que ofrecerle a la flor de tu desvelo.
Olvido, olvido, olvido a contrapelo,
a trancas y barrancas, soy olvido.
Para rozar el cielo prometido
en algún rostro, olvido el anterior
y me olvido de mí sin un temblor
para que nazca virgen mi alarido.

No te fíes de mí que, sordomuda,
no puedo darte fe ni testimonio
de una vida cabal. Llevo un demonio
donde tú llevas ángeles de duda.
Y no voy a dudar porque, desnuda,
te abras sensualmente a mi contacto.
Es proverbial en mí el poco tacto
a la hora de matar las inocencias.
No te fíes de mí. De ambivalencias
tengo lleno un almario putrefacto.

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Akhenazi. Espacio a tu costado.