Con-versas III

 
 
 
 
Catartiza el dolor cuando te duela
abrazándote a él, sin eludirlo,
inocente de alambres como un mirlo
se posa en su alambrada, sin cautela.
Asume que su oscuro duermevela
será fuente de lágrimas dolosas
y así clarearán sus negras fosas
sin llegar al triunfo, porque escucha,
el sufrimiento es una eterna lucha
en la que no hay mujeres victoriosas.

Todo lo más, ya ves, llevan sus cruces
con más o menos garbo y osadía,
porque sólo se aprecia la alegria
de andar de pie cuando te caes de bruces.
El dolor que trasluces
no es más que aprendizaje en la batida.
Siempre hay lugar para una nueva herida
si el corazón abierto permanece
al frío y al calor con que acontece,
por los pulsos, la vida.

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