Con-versas II.

 
 
Dejaros de dar consejos
que no os sabéis aplicar.
La que dice no llorar
y sueña con los conejos
que se mire en los espejos
de su círculo vicioso
y no condene el doloso
vuelo de una boca triste.
Que por escupir alpiste
no es su vuelo más airoso.

Dónde las águilas, dónde
la realidad de la vida,
la costra de cada herida
en que la verdad se esconde.
Quién se atreve, quién responde
a las preguntas que hago
y le hace frente al estrago
de ser mujer desde el miedo.
¿Alguna conoce el credo
que combata un día aciago?.

A mí dejadme de cuentos
de lírica amaestrada,
de poesía rimada
con trazos sanguinolentos.
Dejadme de monumentos
a la estética virtual
y empezad por el final
del verso sin preciosismo
para un buen salto al abismo
que no sea accidental.

Aquí os presento mi pecho
listo para los balazos,
no quiero gentiles brazos
ni miradas al acecho.
Mi valor se da por hecho
aquí y en la Patagonia,
no soy la linda begonia
que eludir como enemiga.
Tenéis enfrente una auriga
de templada parsimonia.

En la cara las verdades
y en los bajos, dinamita,
es lo que se necesita
en estas actividades.
Menos afectuosidades
para escribir epitafios
y dejarse de prefacios
si sois mujeres de acción.
Yo asumo mi condición,
soy Morgana de Palacios.

Nautas

Googleros

Akhenazi. Espacio a tu costado.