Tejedora




puedo mirar durante muchas horas
y taladrar el cielo a fuerza de mirarlo
que no hay Dios
que se asome a mis ojos
o me deje fulgiendo en la retina
uno de sus pedazos infinitos

miro a tierra
con mis ojos sin Dios

y vuelvo a ser la misma tejedora
urdiendo telarañas en la niebla
con mi seda ventral

porque la realidad me pide paso
con la boca exigente de un amante celoso
de manos mutiladas

y en ella soy tan pura
tan puramente impúdica

que no me dilapido preciosista
en dulces filigranas mujeriles
por seducir varones lacrimógenos

yo soy una granada al rojo vivo
madurada en el tiempo de la herida
que se va desgranando
len ta - men te
con rostro de mujer ensimismada

una ansiedad a punta de pistola

un deambular por calles sin salida
que tritura la noche cuando escribe
su grito torturado

y hasta donde me sé

sobrevivo a lo obsceno de la lírica
violentando palabras
sin un remordimiento





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