Santos Aira. Hombres en "Lo mío con usted" de MdP

 
 
 
 
No hay un suicidio último

al menos para vos
no hay uno con final de "ya estoy muerta
me desaparecí
soy
un
p
o
q
u
i
t
o
de
é
t
e
r
"
así
finito
como un fleje fatal de la memoria
erguida en su arrogancia recordante.

Tu suicidio siempre será
el próximo suicidio
con esa calidad de:
lo que sigue al hoy será mejor
peor
hasta quizás igual
pero distinto
porque ocurre en mañana.

La muerte se desafila en tus arterias

y escribe un caligrama
hecho todo de señas diminutas
y de números místicos cuadráticos.
Yo sigo sin preguntar el porqué de la fórmula del círculo
y me digo "es así"
como las otras cosas que también son así
y nadie descifra.

Estamos muy bien siendo lo que somos para nosotros mismos.

Si te miro
muy pocas veces veo a una libélula
o veo a una mujer.

Veo una solución para el instinto entero
con el que sobreviven los distintos
y veo
además
un ente predador del desaliento.

En tu boca
la vida se arrepiente día a día
de ser tan fatigosamente corta, alucinando.

***

Alguna vez tenías que ser
esa minita
- en el mejor sentido -
que arme con las manos y los ojos
un berrinche de flores
un desplume de pájaros violentos
y se dediqué a partir mi espada en su rodilla
y cruces en las piedras
y cerrojos

mientras de cada dolor de la columna
le crece un ala abierta
como si fuera un animal que no inventaron
todavía
los mitos de los hombres

todo de alas y alas y más alas
que no pueden volar.

Tenías que ser
esa que a ras de tierra apoya el universo
en todos los jazmines
y es capaz de andar crucificada por los ojos del mundo
sin que se le altere la sonrisa
ni la agudeza antigua de los ojos
que miran más allá.

Yo me divierto haciendo enojar al fuego y a la nieve
en un templo cerrado a mi ateísmo.
O soy
-también si quiero-
el agnóstico errante que te llega por carta
y te susurra un libro
en que te ha escrito antes de que vos misma te existieras.

Señas de una mujer hecha de señas:
la última piedra que habla
el pájarodefuegoqueseapagaenlasnubesluegollueve
un rododendro
un zapato de Budha
una astilla que perdió el Koh-i-noor
y tantas otras cosas entre el sismo y el pan

todas muy hembras al final del rito
en que de vez en cuando
me seduce tu facilidad para ser madre.

***

Lo mio con usted - por no ser menos -
es una multiplicación de irracionales
una función cuadrática que asciende
un sismo grado diez
que ha demolido los púlpitos del miedo.

Lo mí con usted fabrica mitos
donde la lengua sabe de infrarrojo
y el desierto recuerda
su asidero de mar y pterodáctilo
mientras la boa
caza en el territorio del vampiro.

Lo mío con usted ha trasmutado en agua
ha trasmutado en miel
ha trasmutado en cien trasmutaciones y está viejo
como lo elemental
como lo único
como lo que nombró algún primer labio
cuando ninguna cosa tenía nombre.

Lo mío sin usted es un boquete
en el que desemboca el universo.
Un agujero negro
en la frontera
en que el hombre y el alma se separan.

***

Yo no voy a gritar por Notre Dame
- a pesar de este peso en la joroba -
pues no tengo santuario
y la irresolución de la palabra
se la comieron unos peces de viento.

Esta es la voz que nunca dice siempre
mientras se abre de heridas
y vuelve sanguinaria
sobre la propia vastedad del polvo
y somos dos
perjudicados polvos en vacío
sin hijos
ni mañanas
ni mesas en que sentar las crías infinitas
de esta especie de espíritu profundo.

Allá tu grito.
Aquí mi desventura sin timón ni proeza.
Todo se interrumpe de febreros tan cortos
que se van almorzando el almanaque
convidados de piedra del acaso.

Un día voy a inventar un pájaro que vuele
con alas de papel incandescente.
Mientras tanto
no sé si soy cabriola o papirola
en la cuerda que cruza dos abismos
en los que ruge un mar
seco
invencible
pero demoledor por lo asesino.

Voy a cruzar igual.
Prepará un mate y un unto de tu abuela para llagas
que estoy cagado
y con el agua lejos.

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