Coram Deo





No tocará mi pie ninguna meta.
La poesía está en el camino.

Alguna vez recuerdo algún cadáver
de algún poeta muerto y arrojado
a la cuneta de mi desarraigo,
pero jamás consiento que me ocupe la mente
más de treinta segundos de reloj.

La senda está repleta
de atractivas tristuras que llorar
de altivas catedrales que derribar
de seductoras bocas que reir,
y es caminando que, de súbito,
aparecen los hombres como usted
eternos jugadores, rollerboller letrálicos
con la palabra a punto de nieve
y el corazón hirviendo en la cazuela
donde se cuecen todos los enigmas,
inconfundibles todos
únicos en su impulso.

Es hermosa su voz,
la del tono atrevido y pendenciero que se escucha
por más que en las esquinas de este Rastro virtual
le vendan las mordazas a buen precio.

Usted es uno de los asesinos
que intuye a mi alrededor
y tienen claro que no oficio misas negras
ni descabezo hombres por capricho,
ni practico vudú sobre sus cuerpos de aire
aunque las buenas lenguas lo pregonen
y ruede la leyenda como bola de nieve
reconvertida en mantis siberiana
que lo devora todo
incluso mi verdad.

Siempre será un placer seguirle el paso
en el baile de máscaras sin tiempo.
Coram Deo, Laoscura,
nunca olvida a los vivos.
(Dixi)


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