bailando con lobos



Llevo siglos bailando con lobos mordedores,
esos de estirpe extraña que desprecian la luna.
Hija del aluvión de lo inmediato
recogida en mi sombra
y expandida en babeles postmodernas
con la alquimia del "somos"
siempre que me devoren suavemente.

No soy más perdedora que otras más románticas
y admito la derrota sin grandes aspavientos.

No me juzgue anoréxica ni me incite a comer
cuando no tengo ganas porque le estoy mirando
deshilar paradojas sólo para mis ojos.

Se cansará de mí cuando no tenga nada
que declararme bajo juramento
pero yo
seguiré estando
voy a seguir estando quimérica y absurda
y he de respirar sobre su herida
por más que se empecine en la distancia.

No especule epitafios,
su corazón aguanta mis tormentas
como el mío las suyas.
Sin un quejido.

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