conecta sus arterias con las mías
y me viste de rojo para un mundo
de negros tenebrosos
con todo el mar perdido en las pupilas
y un lupanar de sombras y de deslumbramientos
sujeto entre los dientes
cuando Andrea me mata
me deja sola
a la intemperie oscura de sus ojos
en la noche desnuda
me libra despiadado
a la filosa luna de las encrucijadas
al hoy es todavía
a no ser más que yo
muerta de labios
abriéndome en su boca de verano
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