y tú eres una bala que me roza la sien
con vocación de sangre
aunque sepas de sobra
que soy herida abierta y desangrada.
¿Con qué tiro de gracia vas a darme la paz?
Tú eres más que luz bajo mi sombra,
y si es que yo no fuera, no serías
un lampadario lúcido en la bóveda
de la siniestra catedral del virtuo.
Llegarías a tí por otros cauces
indoloros, quizás, más no tan firmes
ni tan hermosos expresivamente.
Tú eres una bala que busca su objetivo,
yo sólo soy un muro acribillado
en medio de una selva memoriosa,
-para uso y disfrute
de francotiradores en sus prácticas-
esperando un derrumbe que no llega
por compasión de algún gatillo experto.
¿Quién me dará la calma?.
Algo se agita hoy en mi paisaje,
surge en la verde hondura del follaje
el vuelo de los pájaros del alma.
Algo se agita hoy en mi paisaje,
surge en la verde hondura del follaje
el vuelo de los pájaros del alma.
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