Alejandro Salvador Sahoud.

Sin duda podrá usted ponerle el metro que quiera a la melancolía, a lo crepuscular, a la vida que narra.
Más allá del dominio que demuestra y ha demostrado, no sólo del manejo métrico, sino de la innovación en la misma estructura de los metros ( una de las pocas poetas en que los alejandrinos no suenan a 7 + 7), su mérito radica en la vastedad de su búsqueda, en la inquietud de su dibujo poético, en su trabajo de exploración de los límites que se le han colocado al Arte Poética, para correrlos o ablandarlos.

Todos los movimientos poéticos tienen adalides.


Y conceptualmente hablando, el que encara un trabajo de innovación sobre las bases que usted lo encara, demuestra una enorme amplitud en el talento.
La innovación propiamente dicha en su caso, no es arbitraria. No es incoherente. No es transgredir la norma porque se me da la gana y porque eso es vanguardia.
Está en el criterio que emplea. Llegar con la palabra, que el verso diga lo que debe decir, de una manera llamémosle "actual" , hija del siglo que viene, no de los dos o tres anteriores, pero siempre, aceptando el desafío que el idioma propone para hacerlo. Sin cambiar el idioma, sino recreándolo en toda su grandeza, porque mire que es grande y vasto el español, como para ponerse a cuestionarle los adverbios o las pronominizaciones.

Usar la palabra. Hacer de la palabra la bandera de guerra y predicar con el ejemplo. Abandonar el molde de las viejas palabras y regresarlas en un tiempo nuevo, con su nuevo ritmo y su nueva soltura. Y utilizar a conciencia los enormes recursos de este arte, de una manera fresca y desafiante.

Creo no haber dicho todo esto antes.
Hoy no comento el poema. Me dio por comentar a la poeta.


Alejandro Salvador Sahoud.

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