XX. Milicianas.

Que se abran para tí nuevos amaneceres
y que la luna, hembra, te coma de la mano.
Que te empuje la vida a gozar sus placeres
para que el sufrimiento con sus mil alfileres
no haga acupuntura contigo este verano.

Que seas de la noche el amante elegido
y encienda sus luciérnagas en tu oscura mirada.
Que recuerdes lo bueno y en brazos del olvido,
te olvides de la muerte y del amor perdido
y a cielo abierto encuentres la paz de madrugada.

Que la hoguera que prendas engendre la alianza
y espante los terrores de los que van contigo.
Que al darte, generoso, renueves la esperanza
para que se equilibre tu mente en la balanza
y te respete el fuego del futuro enemigo.

Que los dioses protejan tu espíritu Templario
entregado a la causa del débil por decreto.
Que escribas con tu código antirreglamentario
el corazón del Ángel y el alma de tu almario.

Que recuerdes mi voz. Úsala de amuleto.




Verano argentino
Invierno español
Diciembre, 2008




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